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martes, 26 de abril de 2011

Faenas en Lagos. Día 2: Lagos Day & Night

-"Yo le voy a decir cosas"

Comida en Restaurante Os Arcos: Arroz en Tamboril y Bacalao a Braz.
Un niño se queda mirando, sorprendido, a una piedra en la que cocinamos un filete. "¿Le doy al zagal?". Su sonrisa al probarlo, dándoselo directamente con nuestro tenedor. El pulgar hacia arriba en agradecimiento.

-"Las tías de ahí abajo parecen tías"
-"Una creo que es un ciervo"
-"Ya tenemos un troll y un ciervo"

-"Yo tengo dos huevos y un montón de alcohol en el cuerpo"

Todo lo que está diciendo me lo podría aplicar a mí pero estoy pasando.

A Málaga le falla la gente.

-"But now your car is perfect"

-"Le he dao un cebollazo"
-"Es lo que hay"

-"Se van a cagar, no saben lo que han hecho"

-"Yo no me lo explico de otra manera"

Jarana y pandereta. Tablao flamenco. Uno de los pilares del nombre España alrededor del mundo.

-"Es más inhomogeneo"

-"Illo salgo en una foto aquí guarreando"

-"Asumamos el mundo que hemos creado"

-"Yo me ducho todos los días"
-Todos mis respetos.

Un brindis con la persona que me mira al otro lado del espejo.

Miedo y asco en Lagos.

Continuas bombas de humo.

Sembrando trigo en Iowa.

-"Mira, tengo a todas locas"

lunes, 15 de marzo de 2010

Los riesgos del deporte

Caminaba de camino a la parada de autobús del Parque. El mismo camino cada día volviendo de la facultad. Bajaba por la calle de la Victoria por la acera derecha dirección plaza de la Merced. Para los que no conozcan la calle (por extensión: los que no conozcan Málaga) diré que en los puntos más anchos tiene una hilera de árboles, cuyos parterres están separados unos cinco metros uno de otro, pemitiendo en ese intervalo de separación el que quepan cuatro personas en paralelo. En términos de movimiento uniformemente acelerado, es decir, andando, ese número se reduce a tres. Sin embargo, el tramo en el que ocurre esta historia la anchura de la acera no permite la estancia de más de dos personas.
El caso es que de un portal a unos cuatro zancadas de distancia de mi persona aparece desde un portal, plena de energía, una joven rubia, alta, espigada, vestida en chándal que permanece a la espera de otra persona mientras hace ese movimiento como de correr parado. Su acompañante, un joven moreno, algo más bajo que ella y mucho menos enérgico no la hace esperar más de unos pocos segundos. Intercambian unas palabras y, permitiéndome leer sus labios con claridad, ella dice "A correr", dando una palmada y poniéndose a ello. Él, ciertamente sorprendido, arranca tras ella como media a media zancada de retardo.
La manera de correr de ella me recordó a Rachel y Phoebe en ese capítulo de Friends, pero sin esa sobreactuación y exageración cómica. Y como seguía algo delante de él, para mantener una conversación tenía que girar su cabeza mirando por encima de su hombro, perdiendo como consecuencia referencias visuales frontales.
En estas estaban que sale delante de ellos un tipo de una tienda. Como ella intentaba hablar con su compañero de marcha, cuando quiso mirar hacia la dirección de su carrera se encontró de bruces con la espalda del tipo, sin tiempo suficiente como para pararse, pero con el hiato justo como para frenar y no arrollarlo, aunque insuficiente como para evitar cierto contacto.
El tipo, asombrado y , si me hubiese ocurrido a mí, interesado, se giró con la única intención de averiguar quién había chocado contra el de manera tan inesperada.
Los dos corredores, supongo que tras disculparse, reanudaron la conversación; en esta ocasión simplemente paseando, y , por lo que pude deducir por los gestos de él, decidiendo (en una inteligente medida) comenzar su ejercicio físico una vez alcanzado el túnel de la Alcazaba.

Saludos

viernes, 5 de septiembre de 2008

Recordando: Charni, cani, kinki, kie...

Con este post pretendo abrir una nueva sección en este blog. En ella recuperaré artículos de mi anterior blog con dos finalidades: refrescar la memoria de los que ya los leyeron y descubrirles mis orígenes literarios a los que no lo hicieron. Prometo no abusar de posts antiguos y usarlos sólo en etapas de ajetreo (actualmente estoy en época de exámenes) o de sequía de inspiración.


Muchos nombres para definir a un mismo grupo de gente. Aquí en Málaga usamos una palabra autóctona para llamarlos: merdellones. Por lo visto, esta palabra viene de la época en que Napoleón extendía su imperio por toda Europa. Para referirse a la población andaluza, sus soldados (gabachos de mierda, como diría Reverte) usaban el término "merde gent" (supongo que se escribe así) al que creo que no hace falta que le haga la traducción. Este termino ha derivado hasta nuestros días, convirtiéndose en imprescindible si te haces llamar malagueño.
Los merdellones son fácilmente reconocibles a simple vista por su aspecto exterior. Su indumentaria básica consiste en: tenis (con preferencia por la marca Nike) calcetines (blancos, por supuesto), chándal (preferiblemente también marca Nike, a ser posible de la linea Cortez), camiseta sin mangas (generalmente de esas blancas de tirantes que el resto de los mortales usamos como camiseta interior) y gorra o, en su defecto, visera. En verano esta indumentaria cambia sustituyéndose los tenis por chanclas y los pantalones del chándal por unas bermudas. Como principales complementos llevan cualquier cosa que esté hecha de oro, véase anillos, sellos, pendientes (en forma de pluma) y collares (con algún tipo de cruz o cristo colgando, o incluso con el escudo del Málaga C.F.). Su modo de desplazamiento más frecuente es en moto (con sus correspondientes pegatinas de motivos tribales en los laterales), la cual mantienen en un considerable buen estado (teniendo en cuenta el ajetreo al que la mantienen diariamente) a base de robar piezas de motos ajenas (tienen una habilidad pasmosa para desguazar motos en cuestión de minutos en mitad de la calle, valiéndose para ello de un destornillador y llave inglesa). Con el tiempo cambian la moto por un coche de segunda mano tipo Opel Kadett, el cual tunean hasta rozar lo esperpéntico (añadiendo los insustituibles motivos tribales, por supuesto)
Su principal ocupación (a parte de robar piezas de motos) es ir a gimnasios a entrenar en artes marciales como el full- contact o el kick-boxing. Lo que sucede con esto es que les entran unas ganas bárbaras de poner en práctica lo aprendido, formándose unas peleas antológicas cada cierto tiempo (algunas zonas de la feria de Málaga son territorio comanche).
Van siempre en grupos numerosos (aún más sin los acompañan sus respectivas parejas a las que por regla general dejan embarazadas antes de los 20)
Y eso es otra, sus parejas. Nunca el refrán Dios los cría y ellos se juntan cobró tanto significado. Son tal para cual, con su mismo gusto desaforado por los oros (unido esta vez a su gusto por los corales), sus gustos parecidos en el vestir (cambiando los pantalones del chándal por esos pantalones que quedan apretadísimos y que dejan ver más tanga del que tapan) y esa forma de expresarse a voces que les proporciona más cobertura con la voz que la que puede alcanzar cualquier móvil del mercado.
Pero como dice una frase hecha de todo tiene que haber en la viña del Señor. Por eso, y para desgracia de muchos, yo también existo.

La entrada original data del 15 de Octubre de 2005 y ha acumulado hasta la fecha 219 comentarios.
Saludos

domingo, 31 de agosto de 2008

La realidad supera la ficción

Supongo que la mayoría de vosotros habrá leído este relato que publiqué hace 18 días.
Mi sorpresa, entremezclada con un cierto grado de preocupación, fue importante cuando ayer día 30 de agosto, 17 días después de la publicación de ese relato algo asombrosamente similar (aunque, afortunadamente, de una magnitud inferior) sucedió en Málaga.
No creo necesario enlazar ningún artículo de periódico o reportaje de televisión porque es fácilmente localizable en todos los medios, pero el caso es que un desquiciado irrumpió por plena calle Larios, arteria principal del centro histórico peatonal, con su coche atropellando a toda persona que no fuese capaz de reaccionar para esquivarlo.
En mi relato yo añadí la dosis de dramatismo y casquería propias en mí con varios muertos y el posterior linchamiento. Afortunadamente (lo repito porque no sé a que achacarlo si no a la fortuna) en el caso real sólo se contabilizaron heridos y se intervino para evitar el linchamiento.
El origen del relato fue una conversación con un viejo amigo, compañero del colegio, y una amiga suya. Recuerdo que terminé el tema diciendo: "Si eso puede pasar en algún lado es aquí en Málaga"
Saludos