Mostrando entradas con la etiqueta mundo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mundo. Mostrar todas las entradas

lunes, 7 de enero de 2013

Zumbido

Quieres que el mundo te odie para justificar lo que sientes, ese desprecio por todo y (casi) todos. Cualquier cosa te enerva, como si todo fuese por ti o contra ti.

Ese zumbido sordo y constante te va ganando la batalla. No puedes ganarle, únicamente olvidarlo por momentos, hasta que, estando otra vez sólo, resurja en tu mente y sea lo único en lo que puedas concentrar tus pensamientos.
Es curioso como las decisiones de una sola persona te pueden afectar tanto.
Y el zumbido se vuelve insoportable, te aturde e inutiliza. Todo lo que importa queda por debajo del zumbido y tú te sientes arrastrado y olvidado. Abandonado como un perro en una cuneta, tanto que te imaginas corriendo detrás de un coche que se aleja, y trazas planes para poder alcanzarlo y volver a montarte, como si esa vaga esperanza fuese suficiente para amortiguar el zumbido.
Pero te equivocas. Así lo alimentas.

Y el mundo no te odia, eres tú el que necesita odiar al mundo, la válvula de escape que necesita el zumbido, como una sangría para depurar tu organismo.


Saludos

domingo, 23 de diciembre de 2012

El día del fin del mundo

El día transcurre según lo previsto: tras la rutina, el alcohol y el cansancio se acumulan en tu cuerpo, poco a poco, pero sin parar. Mientras, haces lo posible para que en los siguientes días se produzca una buena noticia, algo que reseñar, algo con lo que ilusionarte. Cuando te acuestas, rendido, lo haces esperando dos cosas: descansar y una respuesta. Comprobaras ambas cosas a la mañana siguiente.
Las profecías apocalípticas han vuelto a fallar.

Te despiertas y todavía no lo sabes, pero una parte de tu mundo, efectivamente, ha llegado a su fin. Era una parte ilusoria, apenas cimentada, un castillo de naipes, pero una parte que sentías cobrar importancia. Desapareció con un movimiento de dedos, poco más que un chasquido. Algo limpio y quirúrgico, doloroso como una operación.
Otras profecías, estas de andar por casa, previsiones de conversación telefónica, también han fallado.

Adiós pequeña, adiós.

martes, 7 de junio de 2011

LXV

-"Aspiramos a lo sublime pero nuestra naturaleza nos traiciona [...]; payasos en busca de coronas" Salman Rushdie - Los versos satánicos

-"No tengo todo calculado ni mi vida resuelta, sólo tengo una sonrisa y espero una de vuelta" Calle 13 - La vuelta al mundo

-"Beber no me ha hecho más feliz, sí menos desgraciado" Isusko & Sbrv - Otra historia más

-"Tal vez la desdicha sea el continuum a través del cual discurre la vida humana, y la alegría sólo una serie de destellos, unas islas en la corriente. O, si no la desdicha, por lo menos, la melancolía..." Salman Rushdie - Los versos satánicos

Saludos

domingo, 3 de enero de 2010

LI

-"El mundo de las cabezas"

-"Tenía la edad suficiente como para quemarle el coche"

-"Con dos no es engañar porque menos por menos es más"

-"I tried to be perfect but nothing was worth it" Sum 41 - Pieces

Saludos

domingo, 18 de enero de 2009

Cuando la oscuridad te alcanza

A veces tus baterías se agotan. Tienes la sensación de que lo has dado todo a cambio de nada. Más que a cambio de nada, para nada. Porque no consigues arreglar nada.
Es impotencia. Incapacidad para seguir al pie del cañon, cargando bala tras bala y disparando. La mecha se apaga a tus pies cuando debería estar en tus manos siendo útil. Pero, obviamente, no es culpa de un objeto inanimado, tú eres el inútil o, al menos, así te sientes.
Te arrastras por el mundo, con el ánimo más bajo de lo que ha caído nunca. Buscas en qué refugiarte, dónde refugiarte, con quién refugiarte y puedes llamarte afortunado si encuentras alguna de las tres.
Es el entumecimiento sordo de un miembro fantasma. Vacío en tu interior porque te falta algo. No sabes qué es, pero te falta algo. Algo que te diese un pequeño empujón, necesario para soportar el ficticio peso que te aplasta.
No quieres parar el mundo. No quieres bajarte de él. Quieres reiniciarlo. Rehacerlo. No en siete días. Dadme algo más de tiempo y lo perfeccionaré.
Intentas pensar que siempre hay alguien peor de lo que tú estás. Mal de muchos, consuelo de tontos. Odias tu vida porque es la que te ha tocado vivir. Algo irracional, tremendamente insensible, profundamente egoísta y rozando la estupidez. Reconfortante.
Cierras los ojos. Los abres. Amanece y te sientes orgulloso de haber soportado otro día más.

Saludos