Despierto en ese sitio indefinido entre la borrachera que todavía sigue activa desde anoche y el cansancio inevitable de haber dormido menos horas de las deseadas.
Un abrumador montón de cosas por hacer es lo primero que se cruza por mi cabeza, una cabeza que se rebela contra cualquier noción de equilibrio al incorporarme en la cama y quedarme sentado en ella.
Los recuerdos de la noche se reproducen con una evidente caída en la tasa de fotogramas por segundo, como una película proyectada en un quinetoscopio a color. Trato de trazar una linea temporal que ayude a descifrar las imágenes fragmentadas en las que demasiadas caras dificultan la localización de hora y lugar.
El agua fresca con la que me lavo la cara taladra ambas sienes como si estuviesen siendo atravesadas por un témpano de hielo: una dolorosa ayuda para terminar de espabilarme y despejar la visión. Los ojos hinchados y cada vez más arrugas a su alrededor son la muestra de que los años siguen pasando y dificultan hasta lo insoportable cualquier proceso de recuperación.
Me asomo a la terraza con una taza de café en la mano. Una soleada mañana de domingo es la tregua que el mundo me ofrece en unos momentos poco gratificantes si observo mi existencia en su completa y decepcionante irregularidad. Cada sorbo, endulzado a fuerza de cucharadas colmadas de azúcar, es parte de una cuenta atrás para el comienzo de una jornada de preparación para otra rutinaria semana sin nada que compartir con nadie.
Vivo en una continua escapada hacia el futuro con la esperanzada inseguridad de no saber qué demonios puede cambiar, qué demonios quiero cambiar. Por donde empezar.
Saludos
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domingo, 19 de abril de 2015
sábado, 24 de enero de 2015
Vivido
Hay quien, estando en tu vida largo tiempo, de una manera u otra pasa sin pena ni gloria, un surco en la arena barrido por una ola. Por mucho que lo intentes no podrías recordar nada sobre esa persona, ni el más leve enlace entre ella y tú que haga despertar una sonrisa por su recuerdo.
Aunque, por supuesto, una sonrisa es algo demasiado ambicioso como para que cualquiera pueda provocarla por su recuerdo. Y, en este caso, hasta un mísero alzamiento de cejas quedaría lejos de lo que mucha gente podría conseguir.
Por el contrario hay otras personas, indudablemente especiales, de las que recuerdas cada momento pasado a su lado. No me refiero a historias vagamente relatadas y modificadas progresivamente a lo largo de los años; me refiero a pequeños detalles tan vividos que, al rememorarlos, alteran nuestro ritmo cardiaco tal y como lo hicieron en su momento.
De estas personas nos encontramos pocas, y bastan un puñado de ratos junto a ellas para saber todo el tiempo que quieres dedicarles en el futuro, aunque este sea tan incierto que no sabes si tus buenas intenciones (y con suerte también las suyas) llegarán a materializarse.
Hago lo que puedo por no perder a quien, sin duda, pertenece al segundo grupo.
Acertadas o no, hago cosas; no puedo simplemente esperar, no quiero simplemente esperar.
Y así, esperando lo mejor, estando preparado para lo peor, dedico parte de mi tiempo a quien se pasea por mi mente como lo que en parte ya es, su casa; con la temerosa esperanza de que sea algo recíproco.
Y entre la pléyade de detalles, el que más altera mis latidos es un etílico apretón de manos bajo la mesa.
Saludos
Aunque, por supuesto, una sonrisa es algo demasiado ambicioso como para que cualquiera pueda provocarla por su recuerdo. Y, en este caso, hasta un mísero alzamiento de cejas quedaría lejos de lo que mucha gente podría conseguir.
Por el contrario hay otras personas, indudablemente especiales, de las que recuerdas cada momento pasado a su lado. No me refiero a historias vagamente relatadas y modificadas progresivamente a lo largo de los años; me refiero a pequeños detalles tan vividos que, al rememorarlos, alteran nuestro ritmo cardiaco tal y como lo hicieron en su momento.
De estas personas nos encontramos pocas, y bastan un puñado de ratos junto a ellas para saber todo el tiempo que quieres dedicarles en el futuro, aunque este sea tan incierto que no sabes si tus buenas intenciones (y con suerte también las suyas) llegarán a materializarse.
Hago lo que puedo por no perder a quien, sin duda, pertenece al segundo grupo.
Acertadas o no, hago cosas; no puedo simplemente esperar, no quiero simplemente esperar.
Y así, esperando lo mejor, estando preparado para lo peor, dedico parte de mi tiempo a quien se pasea por mi mente como lo que en parte ya es, su casa; con la temerosa esperanza de que sea algo recíproco.
Y entre la pléyade de detalles, el que más altera mis latidos es un etílico apretón de manos bajo la mesa.
Saludos
jueves, 13 de febrero de 2014
El chivatazo
Aquel chivatazo, una mera indiscreción, fue una puerta abierta que me permitía comenzar una nueva historia. Historia que puede que se hubiese comenzado en cualquier desarrollo de los acontecimientos, como si cualquier linea temporal condujese al mismo hecho, vías llegando a una estación. Resulta tan complicado pensar que no hubiese ocurrido así.
Igual que resulta imposible comprobar lo que hubiera ocurrido sin ese chivatazo. Quizá ninguna puerta se abría abierto, una sola vía recta y tan lejana como el horizonte. El presente sería distinto. Resulta tan doloroso pensar que hubiese sido así.
Aquello de la casualidad o la causalidad.
Igual que era una casualidad o una causalidad el hecho de poder recibir ese chivatazo, esa indiscreción, en ese lugar, en ese contexto, en esa experiencia.
Aquella histórica propuesta, una mera idea de futuro, fue una puerta abierta que me permitía comenzar una nueva historia en un nuevo lugar. Un punto de inflexión desviando una función exponencialmente. Sin duda, el presente sería tan distinto.
Saludos
Igual que resulta imposible comprobar lo que hubiera ocurrido sin ese chivatazo. Quizá ninguna puerta se abría abierto, una sola vía recta y tan lejana como el horizonte. El presente sería distinto. Resulta tan doloroso pensar que hubiese sido así.
Aquello de la casualidad o la causalidad.
Igual que era una casualidad o una causalidad el hecho de poder recibir ese chivatazo, esa indiscreción, en ese lugar, en ese contexto, en esa experiencia.
Aquella histórica propuesta, una mera idea de futuro, fue una puerta abierta que me permitía comenzar una nueva historia en un nuevo lugar. Un punto de inflexión desviando una función exponencialmente. Sin duda, el presente sería tan distinto.
Saludos
Referencias:
casualidad,
causalidad,
chivatazo,
futuro,
historia,
idea,
indiscrecion,
presente,
puerta
lunes, 12 de noviembre de 2012
Atardecer (Relato)
-Desde aquí se disfrutan unos atardeceres preciosos.
La casa, construida hacía varios años en lo alto de una colina, tenía unas privilegiadas vistas al mar y, efectivamente, los atardeceres que desde allí se podían observar eran dignos de ser vistos.
Sin embargo, el asunto dentro de la casa estaba mal de veras.
El propietario, un promotor inmobiliario abocado a la bancarrota, necesitaba vender urgentemente la casa que se había construido para su disfrute y retiro, cuando este llegase. Había dedicado a este, su proyecto personal, más tiempo que a cualquier lucrativo negocio. Se imaginaba a sí mismo, en un futuro lejano, viviendo en esa casa con su familia y compartiendo su vida en ella con una mujer en concreto.
Esa mujer en concreto, y aquí viene lo triste, es la misma a la que le estaba ofreciendo su casa. A ella y a su prometido, para ser más exactos.
A pesar de que se conocían desde hace años, tantos como duraba su amistad, y a que en ciertos momentos habían tenido acercamientos más o menos serios según la situación, nunca habían concretado su relación, dejándola por mero conformismo, en una sana amistad.
Pero, al igual que ocurre cuando a un niño le quitas un juguete, cuando vio que su relación iba en serio y que, finalmente, ella terminaba comprometiéndose, los sentimientos que permanecían aletargados cobraron viveza demasiado tarde.
Quizá en parte por eso, por su frustración personal, sus negocios comenzaron a ir de mal en peor, acabando por tener que malvender su futuro para intentar mantener su presente.
Ahora se encuentra ofreciendo la realización de parte de sus sueños a la parte no realizada de ese mismo sueño y su prometido. Doloroso renovado amor.
-Os dejo que lo penséis con calma. Yo tengo que irme, ya me devolveréis las llaves. En serio, no os vayáis de aquí sin haber visto el atardecer.
No podía aguantar más allí, viendo el sol bajar en el horizonte reflejándose en los ojos de ella mientras apoyaba su cabeza en el hombro de su prometido, que la abraza cariñoso.
Conduciendo colina abajo no puede borrar de su cabeza la imagen de la pareja, recortada al trasluz de los destellos naranja del crepúsculo del sol, mientras él cerraba la puerta de sus sueños.
Saludos
La casa, construida hacía varios años en lo alto de una colina, tenía unas privilegiadas vistas al mar y, efectivamente, los atardeceres que desde allí se podían observar eran dignos de ser vistos.
Sin embargo, el asunto dentro de la casa estaba mal de veras.
El propietario, un promotor inmobiliario abocado a la bancarrota, necesitaba vender urgentemente la casa que se había construido para su disfrute y retiro, cuando este llegase. Había dedicado a este, su proyecto personal, más tiempo que a cualquier lucrativo negocio. Se imaginaba a sí mismo, en un futuro lejano, viviendo en esa casa con su familia y compartiendo su vida en ella con una mujer en concreto.
Esa mujer en concreto, y aquí viene lo triste, es la misma a la que le estaba ofreciendo su casa. A ella y a su prometido, para ser más exactos.
A pesar de que se conocían desde hace años, tantos como duraba su amistad, y a que en ciertos momentos habían tenido acercamientos más o menos serios según la situación, nunca habían concretado su relación, dejándola por mero conformismo, en una sana amistad.
Pero, al igual que ocurre cuando a un niño le quitas un juguete, cuando vio que su relación iba en serio y que, finalmente, ella terminaba comprometiéndose, los sentimientos que permanecían aletargados cobraron viveza demasiado tarde.
Quizá en parte por eso, por su frustración personal, sus negocios comenzaron a ir de mal en peor, acabando por tener que malvender su futuro para intentar mantener su presente.
Ahora se encuentra ofreciendo la realización de parte de sus sueños a la parte no realizada de ese mismo sueño y su prometido. Doloroso renovado amor.
-Os dejo que lo penséis con calma. Yo tengo que irme, ya me devolveréis las llaves. En serio, no os vayáis de aquí sin haber visto el atardecer.
No podía aguantar más allí, viendo el sol bajar en el horizonte reflejándose en los ojos de ella mientras apoyaba su cabeza en el hombro de su prometido, que la abraza cariñoso.
Conduciendo colina abajo no puede borrar de su cabeza la imagen de la pareja, recortada al trasluz de los destellos naranja del crepúsculo del sol, mientras él cerraba la puerta de sus sueños.
Saludos
viernes, 14 de enero de 2011
Año nuevo, viejas rutinas.
Pienso en ti, invocando al azar para que me deje verte.
Eres la droga que me permite imaginar un futuro ilusionante, que me hace soñar y plantearme cual será la realidad.
Eres una desconocida, una cara familiar. Un compendio de mujeres, comportamientos, actitudes y situaciones. La idealización del concepto alma gemela.
Sólo quiero hacerte aplaudir otra vez...
Saludos
domingo, 25 de abril de 2010
Recordando: Sigue corriendo (Relato)
Tenía que llegar. Sabía que era necesario llegar. Así que heché a correr. A correr como nunca antes había corrido. Sería la carrera de mi vida, no por su importancia, sino porque literalmente iba a decidir mi vida. Designaría mi futuro, la dirección que iba a tomar mi destino. Me lo jugaba todo a cara o cruz: si llegaba, ganaría; si por el contrario me quedaba por el camino, habría que ver qué desagradables consecuencias me depararía el azar.
Estaba corriendo lo más rápido que podía y conforme lo iba haciendo me daba cuenta de la rápida decadencia de mi forma física. Perdí el ritmo de la respiración. Recuerdo que en el colegio te enseñaban que había que inspirar por la nariz y espirar por la boca. En esos momentos las enseñanzas se desvanecieron. Respiraba como podía, desacompasadamente, siempre por la boca. Nada bueno. Pero tenía que seguir corriendo.
Corrí por sitios que ni siquiera recuerdo, esquivando gente a la que no me daba tiempo a reconocer. Pero tenía que seguir corriendo.
Sudor frío, goteando por mi espalda, empapando mi camiseta. Notaba los latidos de mi corazón en los oídos y martilleando en mis sienes, cada vez más fuertes, cada vez más rápidos, cada vez más dolorosos. Pero tenía que seguir corriendo.
De repente, dolor en el estómago. Eso que llaman flato. Hacía tiempo que no me ocurría, el mismo tiempo que hacía que perdí el hábito del deporte. Fue como un pinzamiento, como si alguien me estuviese estrujando el hígado con sus propias manos. Además noté que mi garganta sabía a sangre. Estaba seca y dolorida por la mala respiración. Pero tenía que seguir corriendo.
Y cuando llegué, ya no estaba allí. Nunca supe si se acababa de marchar, si se había ido hacía ya tiempo o si ni siquiera había estado allí nunca.
Ahora, con el tiempo pasado no recuerdo cual era mi objetivo, hacia qué corría. No recuerdo si era una mujer, un poder, una ambición, un sueño extravagante. No lo consigo recordar. Supongo que, en realidad, no importa fuese lo que fuese.
En lo que ahora pienso es en todo lo que me tuve que perder por ir demasiado rápido.
Saludos
Estaba corriendo lo más rápido que podía y conforme lo iba haciendo me daba cuenta de la rápida decadencia de mi forma física. Perdí el ritmo de la respiración. Recuerdo que en el colegio te enseñaban que había que inspirar por la nariz y espirar por la boca. En esos momentos las enseñanzas se desvanecieron. Respiraba como podía, desacompasadamente, siempre por la boca. Nada bueno. Pero tenía que seguir corriendo.
Corrí por sitios que ni siquiera recuerdo, esquivando gente a la que no me daba tiempo a reconocer. Pero tenía que seguir corriendo.
Sudor frío, goteando por mi espalda, empapando mi camiseta. Notaba los latidos de mi corazón en los oídos y martilleando en mis sienes, cada vez más fuertes, cada vez más rápidos, cada vez más dolorosos. Pero tenía que seguir corriendo.
De repente, dolor en el estómago. Eso que llaman flato. Hacía tiempo que no me ocurría, el mismo tiempo que hacía que perdí el hábito del deporte. Fue como un pinzamiento, como si alguien me estuviese estrujando el hígado con sus propias manos. Además noté que mi garganta sabía a sangre. Estaba seca y dolorida por la mala respiración. Pero tenía que seguir corriendo.
Y cuando llegué, ya no estaba allí. Nunca supe si se acababa de marchar, si se había ido hacía ya tiempo o si ni siquiera había estado allí nunca.
Ahora, con el tiempo pasado no recuerdo cual era mi objetivo, hacia qué corría. No recuerdo si era una mujer, un poder, una ambición, un sueño extravagante. No lo consigo recordar. Supongo que, en realidad, no importa fuese lo que fuese.
En lo que ahora pienso es en todo lo que me tuve que perder por ir demasiado rápido.
Saludos
lunes, 14 de diciembre de 2009
Oración 3
Después de una llamada telefónica miro el teclado y me parece estar frente a piano. Teclas blancas y negras. Improvisación.
¿Qué haces cuando quieres regresar a un lugar en el que no quieres quedarte?
Hay cosas que decidimos hacer antes de tiempo, antes del momento en que sería honesto hacerlas.
Puestos a ser egoístas entra en cualquier juego peligroso en el que seas el que menos tiene que perder.
El amor eterno ya no existe, murió una noche de verano, ahí, quemado en el fuego. Me niego a creerlo, aunque el entorno no haga más que demostrármelo.
Nunca te pedirán distancia, te pedirán tiempo. Tiempo es lo que necesitas, no distancia. Sólo el tiempo te ayudará, no la distancia.
Intentas ponerte en la mente de la otra persona buscando respuestas o razones que quizá no existen. No hay lógica emocional a estos niveles.
Cada minuto a solas te inundarán recuerdos dolorosos a los que te aferrarás como posibilidad de que todo vuelva a ser como antes. Tus proyecciones de futuro ahora tienen espacios en blanco que no sabes como rellenarás. Tu cabeza trabaja contra ti.
Un pilar desaparece, tu vida se queda coja y no tomas consciencia de que eres tú mismo el que tiene que sustituirlo.
Tu futuro es tu futuro, no el de otra persona.
Las decisiones ajenas son realidades inmutables. No puedes culparte por decisiones ajenas. No puedes cambiar decisiones ajenas.
Llamadas sin respuesta. Eso es todo lo que queda.
Vaya mierda.
Me río de tu concepto de amistad, un concepto basado en borracheras y abrazos de euforia. Amistad en un futuro más o menos cercano ahogada en una oscura laguna de alcohol y palabras vacías.
En estos días, de manera simbiótica aciagos, ella ilumina las tinieblas.
Saludos
¿Qué haces cuando quieres regresar a un lugar en el que no quieres quedarte?
Hay cosas que decidimos hacer antes de tiempo, antes del momento en que sería honesto hacerlas.
Puestos a ser egoístas entra en cualquier juego peligroso en el que seas el que menos tiene que perder.
El amor eterno ya no existe, murió una noche de verano, ahí, quemado en el fuego. Me niego a creerlo, aunque el entorno no haga más que demostrármelo.
Nunca te pedirán distancia, te pedirán tiempo. Tiempo es lo que necesitas, no distancia. Sólo el tiempo te ayudará, no la distancia.
Intentas ponerte en la mente de la otra persona buscando respuestas o razones que quizá no existen. No hay lógica emocional a estos niveles.
Cada minuto a solas te inundarán recuerdos dolorosos a los que te aferrarás como posibilidad de que todo vuelva a ser como antes. Tus proyecciones de futuro ahora tienen espacios en blanco que no sabes como rellenarás. Tu cabeza trabaja contra ti.
Un pilar desaparece, tu vida se queda coja y no tomas consciencia de que eres tú mismo el que tiene que sustituirlo.
Tu futuro es tu futuro, no el de otra persona.
Las decisiones ajenas son realidades inmutables. No puedes culparte por decisiones ajenas. No puedes cambiar decisiones ajenas.
Llamadas sin respuesta. Eso es todo lo que queda.
Vaya mierda.
Me río de tu concepto de amistad, un concepto basado en borracheras y abrazos de euforia. Amistad en un futuro más o menos cercano ahogada en una oscura laguna de alcohol y palabras vacías.
En estos días, de manera simbiótica aciagos, ella ilumina las tinieblas.
Saludos
martes, 10 de noviembre de 2009
Líneas en el agua
Intentamos, en esencia, en espíritu, sobrevivir. Perdurar. Quedar para la posteridad. Dejar huella de nuestro paso.
Ser relevantes siendo motas de polvo en una mota de polvo durante un insignificante momento del infinito tiempo.
Deambulamos con la necesidad de destacar y que nuestra impronta se mantenga más allá de nuestra muerte, como si tuviésemos alguna manera de comprobarlo desde otra forma o tipo de existencia.
No somas más que personajes esbozados en una hoja de papel, desechada, arrugada y en la papelera cuando llega el momento. Nadie lee papeles de la basura.
La mayoría de nosotros no abandonará el anonimato más mediocre. El que lo haga no lo hará eternamente: desaparecerá barrido por la muchedumbre, olvidado como viejas fotos al fondo del cajón.
Nuestro ego es nuestra alma. Proyectamos un futuro porque el ego nos obliga, porque no somos capaces de imaginar un futuro sin nosotros, no queremos imaginarlo.
Ni siquiera deseo notoriedad en vida. Convertir eso en un objetivo es una quimera, buscar oro debajo de las piedras. Frustración y ensoñamiento. No está en nuestras manos, no hagamos nada por ello. Si nos toca ser otra línea en el agua, desapareciendo mientras se crea, no queda más que la aceptación.
Porque todo lo que hacemos es estar ahí.
Porque todo lo que necesitamos es estar ahí.
Saludos
Ser relevantes siendo motas de polvo en una mota de polvo durante un insignificante momento del infinito tiempo.
Deambulamos con la necesidad de destacar y que nuestra impronta se mantenga más allá de nuestra muerte, como si tuviésemos alguna manera de comprobarlo desde otra forma o tipo de existencia.
No somas más que personajes esbozados en una hoja de papel, desechada, arrugada y en la papelera cuando llega el momento. Nadie lee papeles de la basura.
La mayoría de nosotros no abandonará el anonimato más mediocre. El que lo haga no lo hará eternamente: desaparecerá barrido por la muchedumbre, olvidado como viejas fotos al fondo del cajón.
Nuestro ego es nuestra alma. Proyectamos un futuro porque el ego nos obliga, porque no somos capaces de imaginar un futuro sin nosotros, no queremos imaginarlo.
Ni siquiera deseo notoriedad en vida. Convertir eso en un objetivo es una quimera, buscar oro debajo de las piedras. Frustración y ensoñamiento. No está en nuestras manos, no hagamos nada por ello. Si nos toca ser otra línea en el agua, desapareciendo mientras se crea, no queda más que la aceptación.
Porque todo lo que hacemos es estar ahí.
Porque todo lo que necesitamos es estar ahí.
Saludos
Referencias:
agua,
destacar,
ego,
futuro,
lineas,
notoriedad,
papel,
posteridad
lunes, 22 de junio de 2009
Futuro
Nunca se sabe donde vamos a acabar. Podemos montar proyectos mentales de futuro: qué estudiar, dónde estudiar, de qué trabajar, dónde trabajar, dónde vivir, dónde envejecer. Castillos de naipes. Luego la vida, nuestras aptitudes, la proyección de ellas que sacamos al exterior y la suerte nos llevan por cualquier otro camino. Quizá no el que elegimos o el que teníamos planeado, pero no necesariamente malo o peor, aunque si posiblemente frustrante por nuestra incapacidad de conseguir lo que esperábamos.
Una sola cosa es tangible en ese incierto y borroso futuro son las personas que queremos que formen parte de él. Lo único necesario es comunicación. Y vivimos en la era de la comunicación: cada vez más variada, más accesible, más barata, más fácil, más útil.
El problema, como siempre, serán las personas. Equivocarte en tu apuesta. Que esa gente con la que hoy cuentas sea con la que pondrás contar en el futuro no dependerá solo de ti (todo sería más sencillo si pudiésemos controlarlo) sino que dependerá también de esas personas, personas con su propia visión de su futuro en la que puedes no entrar.
Y aquí no valen promesas, juramentos o buenas intenciones envueltas en vapores de alcohol.
Aquí vale una realidad que se demuestra cuando se tiene que demostrar, no cuando queda bien. Esto no es política. Esto no son fotos estrechándonos las manos mientras sonreímos a la cámara.
Hay vínculos que van más allá de las palabras, que superan kilómetros y épocas en blanco. Sólo es cuestión de construirlos y mantenerlos. Y siempre os encontraréis quien no haga ni el más mínimo esfuerzo para ello.
Saludos
Una sola cosa es tangible en ese incierto y borroso futuro son las personas que queremos que formen parte de él. Lo único necesario es comunicación. Y vivimos en la era de la comunicación: cada vez más variada, más accesible, más barata, más fácil, más útil.
El problema, como siempre, serán las personas. Equivocarte en tu apuesta. Que esa gente con la que hoy cuentas sea con la que pondrás contar en el futuro no dependerá solo de ti (todo sería más sencillo si pudiésemos controlarlo) sino que dependerá también de esas personas, personas con su propia visión de su futuro en la que puedes no entrar.
Y aquí no valen promesas, juramentos o buenas intenciones envueltas en vapores de alcohol.
Aquí vale una realidad que se demuestra cuando se tiene que demostrar, no cuando queda bien. Esto no es política. Esto no son fotos estrechándonos las manos mientras sonreímos a la cámara.
Hay vínculos que van más allá de las palabras, que superan kilómetros y épocas en blanco. Sólo es cuestión de construirlos y mantenerlos. Y siempre os encontraréis quien no haga ni el más mínimo esfuerzo para ello.
Saludos
Referencias:
amistad,
comunicacion,
futuro,
vinculos
jueves, 15 de mayo de 2008
Oración
El futuro será. ¿Qué hay más importante que eso?.
Habrá futuro. Habrá mañana. Habrá luego. Habrá...
No importa cómo, no importa cuándo, no importa por qué. Importa con quien. Si hay alguien que no pudiera estar no importaría con quien no; importaría con quien sí.
Las cosas se piensan, se planean, hacemos elucubraciones sobre todo. Después suceden y vale. Acertar nuestro plan, nuestro pronóstico es secundario. Es prescindible. Pero que algo ocurra.
Si nada ocurre todo seguirá igual. Me parece perfecto. El hecho de que no ocurra nada ya es algo.
Estabilidad o cambio. Todo implica camino hacia delante. Las palabras son camino.
La vida no es una película, no es un libro, no es un ensayo de nada. Es una linea argumental, un boceto, un intento de convertirse en algo relevante.
La relevancia de lo que se consigue en la vida es superfluo. Nos embobamos con el exterior perdiéndonos el interior. La vida como realidad es más importante que lo que consigamos con ella.
Nada es tan fácil como acercarte y hablar con la persona que te atrae. Nada es tan difícil como acercarte y hablar con la persona que te atrae.
Las dos caras de una moneda te hacen perder la apuesta. La ínfima probabilidad de canto es esperanzadora.
Tira un dado: si sale entre el 1 y el 5 todo se cumplirá. Si sale un 6 vuelve a tirar.
Miras a una pared y ves una pared. Miras a un espejo y ves quien eres. Miras a tu gente y ves lo que eres.
Decir la verdad debería ser suficiente. Pero siempre pedimos argumentos.
Me he perdido. Me releo y aunque no me encuentro me siento a gusto. Continúo.
El miedo es aceptable. No combatirlo nos lastra. Vencerlo nos libera.
Escribiría una carta para cada persona que ha pasado por mi vida. Sin ningún tipo de objetivo.
Cuando conoces a alguien empiezas a hablar en plural. A veces hecho de menos más plurales.
Cada habitación es un refugio. Cuando se comparte, la palabra refugio coje todo su significado.
Estar triste o estar contento son diferentes actitudes ante las mismas situaciones.
Hay días en que te consigues vaciar. Otros no.
Escribir por propia imposición es terapéutico.
Cuando necesitamos ruido hay silencio. Cuando necesitamos silencio hay ruido.
Lo que parecen ideas aisladas son un todo. El plan maestro. O ideas aisladas.
Xhelazz dice en una canción: "ojalá esto signifique algo para ti"
Saludos
Habrá futuro. Habrá mañana. Habrá luego. Habrá...
No importa cómo, no importa cuándo, no importa por qué. Importa con quien. Si hay alguien que no pudiera estar no importaría con quien no; importaría con quien sí.
Las cosas se piensan, se planean, hacemos elucubraciones sobre todo. Después suceden y vale. Acertar nuestro plan, nuestro pronóstico es secundario. Es prescindible. Pero que algo ocurra.
Si nada ocurre todo seguirá igual. Me parece perfecto. El hecho de que no ocurra nada ya es algo.
Estabilidad o cambio. Todo implica camino hacia delante. Las palabras son camino.
La vida no es una película, no es un libro, no es un ensayo de nada. Es una linea argumental, un boceto, un intento de convertirse en algo relevante.
La relevancia de lo que se consigue en la vida es superfluo. Nos embobamos con el exterior perdiéndonos el interior. La vida como realidad es más importante que lo que consigamos con ella.
Nada es tan fácil como acercarte y hablar con la persona que te atrae. Nada es tan difícil como acercarte y hablar con la persona que te atrae.
Las dos caras de una moneda te hacen perder la apuesta. La ínfima probabilidad de canto es esperanzadora.
Tira un dado: si sale entre el 1 y el 5 todo se cumplirá. Si sale un 6 vuelve a tirar.
Miras a una pared y ves una pared. Miras a un espejo y ves quien eres. Miras a tu gente y ves lo que eres.
Decir la verdad debería ser suficiente. Pero siempre pedimos argumentos.
Me he perdido. Me releo y aunque no me encuentro me siento a gusto. Continúo.
El miedo es aceptable. No combatirlo nos lastra. Vencerlo nos libera.
Escribiría una carta para cada persona que ha pasado por mi vida. Sin ningún tipo de objetivo.
Cuando conoces a alguien empiezas a hablar en plural. A veces hecho de menos más plurales.
Cada habitación es un refugio. Cuando se comparte, la palabra refugio coje todo su significado.
Estar triste o estar contento son diferentes actitudes ante las mismas situaciones.
Hay días en que te consigues vaciar. Otros no.
Escribir por propia imposición es terapéutico.
Cuando necesitamos ruido hay silencio. Cuando necesitamos silencio hay ruido.
Lo que parecen ideas aisladas son un todo. El plan maestro. O ideas aisladas.
Xhelazz dice en una canción: "ojalá esto signifique algo para ti"
Saludos
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