La irresistible tentación de seguir hablando contra la irrevocable promesa de un acuerdo no escrito.
Ser bueno contra ser atrevido.
Convertir este púlpito público en una ventana privada con la absoluta certeza de que el mensaje llegará al destinatario adecuado.
No romper las reglas del juego aunque esto sea mi casa y aquí siempre juguemos así.
Cáscaras de pipas como evidencia del tiempo perdido.
No existen las manchas de tinta electrónica. Y no es una ventaja.
Pesan más las palabras que no digo que las que me dicen.
Ideas que juegan al escondite y te asustan cuando estás desprevenido.
Hasta la mejor carretera tiene una curva peligrosa.
Un poste de socorro que siempre comunica.
Sentirse como el niño gordo que era el último al que elegían cuando se jugaba a cualquier deporte.
Corto.
Saludos
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martes, 24 de marzo de 2015
jueves, 25 de diciembre de 2014
Brotes verdes
Una vieja idea, deliberadamente relegada al cajón de los sueños imposibles. Una dolorosa pero necesaria decisión.
Tiempo después, y sin haberla olvidado por completo, vuelve a tu mente.
El cajón te llama, algo parece latir dentro de él. Cuando lo abres huele a fresco, brilla, refulge, el tiempo de barbecho parece haberle insuflado vida.
La idea está ahí, ahora menos imposible de lo que parecía, más real que todo lo que llegó después de tratar de desecharla, más valiosa que el cúmulo de intangibles no promesas en el que te mueves.
Puede que de nuevo la ilusión te nuble el sentido, pero quieres estar siempre embriagado de esta sensación. Si no es felicidad debe quedar cerca de ella.
La acoges como el excelente propósito que es. Y como dictaminó el reducido consejo de sabios, ya se verá si las cosas funcionan como para tratar de llevarla a cabo.
Saludos
400 publicaciones después, ciertos escritos siguen teniendo un destino concreto.
Tiempo después, y sin haberla olvidado por completo, vuelve a tu mente.
El cajón te llama, algo parece latir dentro de él. Cuando lo abres huele a fresco, brilla, refulge, el tiempo de barbecho parece haberle insuflado vida.
La idea está ahí, ahora menos imposible de lo que parecía, más real que todo lo que llegó después de tratar de desecharla, más valiosa que el cúmulo de intangibles no promesas en el que te mueves.
Puede que de nuevo la ilusión te nuble el sentido, pero quieres estar siempre embriagado de esta sensación. Si no es felicidad debe quedar cerca de ella.
La acoges como el excelente propósito que es. Y como dictaminó el reducido consejo de sabios, ya se verá si las cosas funcionan como para tratar de llevarla a cabo.
Saludos
400 publicaciones después, ciertos escritos siguen teniendo un destino concreto.
Referencias:
400,
barbecho,
brotes,
cajon,
decisiones,
idea,
ilusion,
propositos,
sueños,
tiempo
sábado, 20 de septiembre de 2014
CXXIV
-"Respondí que nunca se cambia de vida, que en todo caso todas valían igual y que la mía aquí no me disgustaba en absoluto." Albert Camus - El extranjero
-"En el fondo no existe idea a la que uno no concluya por acostumbrarse." Albert Camus - El extranjero
-"El vicio no tenía así un carácter propio, era el mero apetito de manchar la virtud, sin la cual el vicio carecía de raíces. Dicho de otro modo, el vicio era el goce de la libertad, de la posibilidad de pecar, inherente al acto mismo de la creación." Thomas Mann - Doktor Faustus
-"El olvido cura pero el recuerdo aún escuece" Sharif - Martes trece
Saludos
-"En el fondo no existe idea a la que uno no concluya por acostumbrarse." Albert Camus - El extranjero
-"El vicio no tenía así un carácter propio, era el mero apetito de manchar la virtud, sin la cual el vicio carecía de raíces. Dicho de otro modo, el vicio era el goce de la libertad, de la posibilidad de pecar, inherente al acto mismo de la creación." Thomas Mann - Doktor Faustus
-"El olvido cura pero el recuerdo aún escuece" Sharif - Martes trece
Saludos
Referencias:
Albert Camus,
canciones,
Doktor Faustus,
El extranjero,
idea,
libro,
Martes trece,
Sharif,
Thomas Mann,
vicio,
vida
domingo, 17 de agosto de 2014
Carta abierta
Supongo que debería tener algo preparado. Sois tantos los presentes que mereceríais un discurso bien pensado y ensayado frente al espejo para poder recitarlo casi de memoria, en lugar de la improvisación que estáis a punto de presenciar y en la que correré el riesgo de divagar.
Desde que comencé a dedicarle algún tiempo de mi vida a esto de juntar palabras me he debatido entre dos tendencias, no sé si antagónicas o complementarias, pero que sin lugar a dudas representan diferentes principios para llegar, quizá, al mismo destino. Y eso suponiendo que haya que llegar a algún sitio y no que cada escrito no sea más que un paseo, un viaje sin término aparente en el que, cada punto y final simplemente representa una historia abandonada al albedrío del lector.
Como decía, distingo dos tendencias, dos métodos de aproximación al folio.
El primero conlleva un trabajo previo, una estructuración del qué y el cómo. Normalmente el esbozo se queda en la mente, permitiendo así que, mi propio fluir consciente e inconsciente meta mano en la historia desde su génesis hasta que esta se ve plasmada, con mayor o menor acierto, en la pantalla. Soy consciente de los riesgos: una idea puede pervertirse tanto que no se reconozca la semilla original, terminando por ser desechada como un hijo bastardo del que nunca quisiste hacerte cargo. Asimismo puede suceder la hipertrofiación de la idea: esta puede coger tal magnitud que, abrumado por los derroteros que esta ha tomado me vea obligado a soltar lastre y dejarla atrás, quién sabe si, para más adelante, cual misión de rescate, internarme en la maraña selvática de pensamientos y rescatarla ya convertida en una obra mayor. Hasta ahora, eso no ha ocurrido.
El segundo método es falsamente espontaneo. Proviene de la total carencia de ideas y de la apabullante falta de ganas de pensar en algo. Como he dicho, me limito a juntar palabras solo que, en este caso, el camino se va haciendo conforme lo voy andando o, puede que siendo más exactos, una oscuridad densa y palpable me oculta el camino y el haz de una linterna, de diferente intensidad dependiendo del momento, me hace descubrir un sendero nunca antes transitado.
Se me hace complicado decidir cuál de las dos tendencias ofrece mejores resultados. No pecaré de falsa modestia si digo que, con ambos métodos, he conseguido resultados reseñables, al menos eso deduzco gracias a la realimentación que obtengo a través de vuestros comentarios tanto públicos como privados. Imagino que, como lectores, no os debe ser fácil discernir entre un texto escrito desde uno u otro método, salvando los obvios batiburrillos de ideas inconexas que di en llamar Oración.
En cuanto a la repercusión de mis escritos, no puedo dejar de sorprenderme por la dispar aceptación entre unos y otros o, más bien, por la diferencia que existe entre mis previsiones y la realidad de vuestros gustos. No sería la primera vez que un texto redondo, personalmente profundo y (permitidme el adjetivo) brillante pasa desapercibido junto a otro más sencillo y perfectamente olvidable.
A ver qué pasa con este.
Saludos
Desde que comencé a dedicarle algún tiempo de mi vida a esto de juntar palabras me he debatido entre dos tendencias, no sé si antagónicas o complementarias, pero que sin lugar a dudas representan diferentes principios para llegar, quizá, al mismo destino. Y eso suponiendo que haya que llegar a algún sitio y no que cada escrito no sea más que un paseo, un viaje sin término aparente en el que, cada punto y final simplemente representa una historia abandonada al albedrío del lector.
Como decía, distingo dos tendencias, dos métodos de aproximación al folio.
El primero conlleva un trabajo previo, una estructuración del qué y el cómo. Normalmente el esbozo se queda en la mente, permitiendo así que, mi propio fluir consciente e inconsciente meta mano en la historia desde su génesis hasta que esta se ve plasmada, con mayor o menor acierto, en la pantalla. Soy consciente de los riesgos: una idea puede pervertirse tanto que no se reconozca la semilla original, terminando por ser desechada como un hijo bastardo del que nunca quisiste hacerte cargo. Asimismo puede suceder la hipertrofiación de la idea: esta puede coger tal magnitud que, abrumado por los derroteros que esta ha tomado me vea obligado a soltar lastre y dejarla atrás, quién sabe si, para más adelante, cual misión de rescate, internarme en la maraña selvática de pensamientos y rescatarla ya convertida en una obra mayor. Hasta ahora, eso no ha ocurrido.
El segundo método es falsamente espontaneo. Proviene de la total carencia de ideas y de la apabullante falta de ganas de pensar en algo. Como he dicho, me limito a juntar palabras solo que, en este caso, el camino se va haciendo conforme lo voy andando o, puede que siendo más exactos, una oscuridad densa y palpable me oculta el camino y el haz de una linterna, de diferente intensidad dependiendo del momento, me hace descubrir un sendero nunca antes transitado.
Se me hace complicado decidir cuál de las dos tendencias ofrece mejores resultados. No pecaré de falsa modestia si digo que, con ambos métodos, he conseguido resultados reseñables, al menos eso deduzco gracias a la realimentación que obtengo a través de vuestros comentarios tanto públicos como privados. Imagino que, como lectores, no os debe ser fácil discernir entre un texto escrito desde uno u otro método, salvando los obvios batiburrillos de ideas inconexas que di en llamar Oración.
En cuanto a la repercusión de mis escritos, no puedo dejar de sorprenderme por la dispar aceptación entre unos y otros o, más bien, por la diferencia que existe entre mis previsiones y la realidad de vuestros gustos. No sería la primera vez que un texto redondo, personalmente profundo y (permitidme el adjetivo) brillante pasa desapercibido junto a otro más sencillo y perfectamente olvidable.
A ver qué pasa con este.
Saludos
Referencias:
carta abierta,
discurso,
gustos,
idea,
metodos,
repercusion,
tendencias
jueves, 13 de febrero de 2014
El chivatazo
Aquel chivatazo, una mera indiscreción, fue una puerta abierta que me permitía comenzar una nueva historia. Historia que puede que se hubiese comenzado en cualquier desarrollo de los acontecimientos, como si cualquier linea temporal condujese al mismo hecho, vías llegando a una estación. Resulta tan complicado pensar que no hubiese ocurrido así.
Igual que resulta imposible comprobar lo que hubiera ocurrido sin ese chivatazo. Quizá ninguna puerta se abría abierto, una sola vía recta y tan lejana como el horizonte. El presente sería distinto. Resulta tan doloroso pensar que hubiese sido así.
Aquello de la casualidad o la causalidad.
Igual que era una casualidad o una causalidad el hecho de poder recibir ese chivatazo, esa indiscreción, en ese lugar, en ese contexto, en esa experiencia.
Aquella histórica propuesta, una mera idea de futuro, fue una puerta abierta que me permitía comenzar una nueva historia en un nuevo lugar. Un punto de inflexión desviando una función exponencialmente. Sin duda, el presente sería tan distinto.
Saludos
Igual que resulta imposible comprobar lo que hubiera ocurrido sin ese chivatazo. Quizá ninguna puerta se abría abierto, una sola vía recta y tan lejana como el horizonte. El presente sería distinto. Resulta tan doloroso pensar que hubiese sido así.
Aquello de la casualidad o la causalidad.
Igual que era una casualidad o una causalidad el hecho de poder recibir ese chivatazo, esa indiscreción, en ese lugar, en ese contexto, en esa experiencia.
Aquella histórica propuesta, una mera idea de futuro, fue una puerta abierta que me permitía comenzar una nueva historia en un nuevo lugar. Un punto de inflexión desviando una función exponencialmente. Sin duda, el presente sería tan distinto.
Saludos
Referencias:
casualidad,
causalidad,
chivatazo,
futuro,
historia,
idea,
indiscrecion,
presente,
puerta
domingo, 24 de marzo de 2013
Escribe, borra...
Escribe, borra, escribe, borra. Así es imposible terminar nada.
Echo en falta mis habituales recorridos en autobús: momentos en los que, excepto mi música y el paisaje urbano repetido a diario, nada me distraía de rebuscar en el desordenado desván que es mi cabeza las ideas que al final se verían plasmadas en las entradas de este blog.
Debo ser un "escritor" atípico: parece que me alimento mejor de la rutina que de las nuevas experiencias. El único sentido que le veo es que, para escapar de la mortal rutina, se me hace necesario tirar de imaginación y ahí está la fuente de mis textos.
Como sustitutivo me tengo que obligar. Enfrentarme a la pantalla en blanco, abrumadora, agrandándose por momentos hasta que, tras completar varios párrafos (y haber borrado otros tantos) se empequeñece y lo ya escrito te va pareciendo suficiente.
Sin embargo es, de alguna manera, doloroso como todo lo forzado. No notas esa fluidez habitual que sí encuentras al desarrollar una idea ya trabajada, una historia visualizada desde diferentes perspectivas en tu imaginación. Aquí las palabras salen lentas. Más que escritas, tatuadas. Un trabajo lento, meticuloso y, de nuevo, doloroso.
¿Y qué hay de todos esos párrafos borrados, de esos bocetos, de esas ideas no desarrolladas? Supongo que algunas regresan tiempo después, algo crecidas y, por tanto, irreconocibles. Otras tantas se perdieron para siempre, valiosas o inútiles, vagando para siempre en el limbo del olvido como fantasmas en un cementerio.
Saludos
Referencias:
autobus,
borrar,
escribir,
escritor,
experiencia,
idea,
imaginación,
parrafos,
rutina
miércoles, 5 de septiembre de 2012
Leitmotiv
Ideas escondiéndose; reptando entre matorrales; tratando de, quién sabe por qué, pasar desapercibidas entra la maraña de preocupaciones y quehaceres que suelen ocupar la mente de cualquiera. "Tienes cosas más importantes que hacer" parecen querer decir con su comportamiento.
¿Más satisfactorias?
El tema recurrente de una mente sin ideas es la falta de ideas de su mente.
Sentarme y obligarme. Si tuviese esta fuerza de voluntad para otras cosas...
La buena acogida de mis últimos escritos (gracias a todos por vuestras felicitaciones) parece desmentir aquello de que no se pude forzar la inspiración. Vuelta a aquello de que la constancia a la hora de llevar a cabo cualquier actividad termina dando frutos. ¿En qué momento el escribir se profesionalizó y dejó de ser algo bohemio, envuelto en humo y regado de alcohol?
Sólo la música que sale de los altavoces me envuelve...
¿Otro tema recurrente?
-¿Por qué tanta insistencia?¿Por qué me esperaste tanto?- preguntó ella entre sorprendida y emocionada.
-Eres una buena chica. Yo soy un buen chico. Nada podía ir mal- respondió él, honesto y feliz.
Saludos
Referencias:
idea,
leitmotiv,
recurrente,
tema
domingo, 16 de noviembre de 2008
XXVIII
-¿Qué frase iba a apuntar antes?
-"¿Qué le pasa a la juventud?"
-Protesta de su propia idea.
-Cada vez es un sentimiento de: se va.
Saludos
-"¿Qué le pasa a la juventud?"
-Protesta de su propia idea.
-Cada vez es un sentimiento de: se va.
Saludos
Referencias:
apuntar,
frase,
idea,
juventud,
sentimiento
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