La irresistible tentación de seguir hablando contra la irrevocable promesa de un acuerdo no escrito.
Ser bueno contra ser atrevido.
Convertir este púlpito público en una ventana privada con la absoluta certeza de que el mensaje llegará al destinatario adecuado.
No romper las reglas del juego aunque esto sea mi casa y aquí siempre juguemos así.
Cáscaras de pipas como evidencia del tiempo perdido.
No existen las manchas de tinta electrónica. Y no es una ventaja.
Pesan más las palabras que no digo que las que me dicen.
Ideas que juegan al escondite y te asustan cuando estás desprevenido.
Hasta la mejor carretera tiene una curva peligrosa.
Un poste de socorro que siempre comunica.
Sentirse como el niño gordo que era el último al que elegían cuando se jugaba a cualquier deporte.
Corto.
Saludos
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martes, 24 de marzo de 2015
domingo, 6 de mayo de 2012
Procesos
Escribes demasiado poco me dijeron. Necesitamos que nos ilumines más a menudo creí entender, y la presión pudo conmigo.
No defraudo a nadie si escribo poco, ni creo que nadie necesite de mis palabras como luz guía, son sólo cosas que me digo para obligarme. Mis lectores no me esperan impacientes...
Qué pretencioso eso de mis lectores.
Recuerdo esa noche que esbocé, no se qué relato, escribiendo ideas en las notas del iPod un buen rato después de haber apagado la luz. La oscuridad a mi alrededor parecía actuar como catalizador, lo que se veía plasmado en la luminosidad de la pequeña pantalla.
O todas esas veces que he cogido un bloc de notas y un lapicero de punta fina y he comenzado a escribir, con una letra horrible y apresurada como si eso fuese cosa de verdaderos escritores, en el autobús, la biblioteca, en clase, o incluso en esos escalones del césped de la facultad mientras fumaba. Y alguna gente mirándome con cara ¿Qué carajo está haciendo ese tío?.
Casi siempre frente a la pantalla y el teclado del ordenador.
Tengo pendiente probar la pluma y el bote de tinta que me regaló por mi cumpleaños. "Con esto escribía yo de chico" me dijo. Mientras, yo me imaginaba emborronando folios y manchándome los brazos de una tinta seguramente bastante difícil de limpiar. Pero lo tengo pendiente. Se lo debo.
Por lo demás: constancia, ganas y música de fondo. No necesariamente por ese orden.
Saludos
No defraudo a nadie si escribo poco, ni creo que nadie necesite de mis palabras como luz guía, son sólo cosas que me digo para obligarme. Mis lectores no me esperan impacientes...
Qué pretencioso eso de mis lectores.
Recuerdo esa noche que esbocé, no se qué relato, escribiendo ideas en las notas del iPod un buen rato después de haber apagado la luz. La oscuridad a mi alrededor parecía actuar como catalizador, lo que se veía plasmado en la luminosidad de la pequeña pantalla.
O todas esas veces que he cogido un bloc de notas y un lapicero de punta fina y he comenzado a escribir, con una letra horrible y apresurada como si eso fuese cosa de verdaderos escritores, en el autobús, la biblioteca, en clase, o incluso en esos escalones del césped de la facultad mientras fumaba. Y alguna gente mirándome con cara ¿Qué carajo está haciendo ese tío?.
Casi siempre frente a la pantalla y el teclado del ordenador.
Tengo pendiente probar la pluma y el bote de tinta que me regaló por mi cumpleaños. "Con esto escribía yo de chico" me dijo. Mientras, yo me imaginaba emborronando folios y manchándome los brazos de una tinta seguramente bastante difícil de limpiar. Pero lo tengo pendiente. Se lo debo.
Por lo demás: constancia, ganas y música de fondo. No necesariamente por ese orden.
Saludos
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