Vas por la calle saltando de baldosa en baldosa tratando de no tocar las uniones cuando, en el frenesí del juego, pisas involuntariamente una mierda de perro.
Pura felicidad arruinada por la maloliente e implacable realidad, como si un ente maligno te agarrase de la solapa para lanzarte contra un suelo que te acoge con la suavidad de una desbrozadora.
El camino a la felicidad es una lenta escalada hacia la cumbre, pero la tristeza es despeñarse por un acantilado sin necesidad de haber dado ningún mal paso.
Variaciones sobre un mismo tema, el eterno retorno, un ciclo de fertilidad-esterilidad.
Olas de una tempestad que solo puedes salvar caminando sobre las aguas o zambulléndote en las profundidades del frío y oscuro océano.
Saludos
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martes, 31 de marzo de 2015
martes, 24 de marzo de 2015
Oración 14
La irresistible tentación de seguir hablando contra la irrevocable promesa de un acuerdo no escrito.
Ser bueno contra ser atrevido.
Convertir este púlpito público en una ventana privada con la absoluta certeza de que el mensaje llegará al destinatario adecuado.
No romper las reglas del juego aunque esto sea mi casa y aquí siempre juguemos así.
Cáscaras de pipas como evidencia del tiempo perdido.
No existen las manchas de tinta electrónica. Y no es una ventaja.
Pesan más las palabras que no digo que las que me dicen.
Ideas que juegan al escondite y te asustan cuando estás desprevenido.
Hasta la mejor carretera tiene una curva peligrosa.
Un poste de socorro que siempre comunica.
Sentirse como el niño gordo que era el último al que elegían cuando se jugaba a cualquier deporte.
Corto.
Saludos
Ser bueno contra ser atrevido.
Convertir este púlpito público en una ventana privada con la absoluta certeza de que el mensaje llegará al destinatario adecuado.
No romper las reglas del juego aunque esto sea mi casa y aquí siempre juguemos así.
Cáscaras de pipas como evidencia del tiempo perdido.
No existen las manchas de tinta electrónica. Y no es una ventaja.
Pesan más las palabras que no digo que las que me dicen.
Ideas que juegan al escondite y te asustan cuando estás desprevenido.
Hasta la mejor carretera tiene una curva peligrosa.
Un poste de socorro que siempre comunica.
Sentirse como el niño gordo que era el último al que elegían cuando se jugaba a cualquier deporte.
Corto.
Saludos
sábado, 14 de septiembre de 2013
Oración 12 (Acróstico)
Empieza el juego.
No tiene más sentido que el jugar por jugar.
Horas y horas dedicadas a mejorar.
Oportunidades desaprovechadas tan interesantes como las aprovechadas.
Recursos que no sabías que tenías.
A veces haces cosas por la gente y te ves a solas como el Mario en una videoconsola.
Básicamente todo se limita a continuar.
Una tras otra van cayendo.
Es inútil cualquier resistencia.
Nada parece tener sentido.
Acabar cansado de tus propias ideas.
Tanto tiempo desde que...
Incluso los mejores necesitan descansos.
Exageraciones típicamente andaluzas.
Navegando entre tormentas.
Episodios repetidos que nunca te cansas de ver.
Silencios mentales.
Usos alternativos del tiempo.
Nunca dejas de sorprenderte de las cosas que pueden llegar a pasarte.
A otro perro con ese hueso.
Mirar fijamente una foto tratando de darle movimiento a la imagen.
Escribiendo todo a mano antes de publicarlo.
Negar evidencias es rastrero.
Tumbados desnudos en tu cama mientras se hacía de día.
Escuchar siempre la música que te recomiendan.
Imaginar presentes hipotéticos que te conduzcan a futuros alternativos.
No hay mucho más que decir.
¿Qué es un acróstico?
Una tarea más ardua de lo que parece.
Ideas que a priori son divertidas.
Esto llega a su fin.
Tanto gusto.
Acaba el juego.
Saludos.
No tiene más sentido que el jugar por jugar.
Horas y horas dedicadas a mejorar.
Oportunidades desaprovechadas tan interesantes como las aprovechadas.
Recursos que no sabías que tenías.
A veces haces cosas por la gente y te ves a solas como el Mario en una videoconsola.
Básicamente todo se limita a continuar.
Una tras otra van cayendo.
Es inútil cualquier resistencia.
Nada parece tener sentido.
Acabar cansado de tus propias ideas.
Tanto tiempo desde que...
Incluso los mejores necesitan descansos.
Exageraciones típicamente andaluzas.
Navegando entre tormentas.
Episodios repetidos que nunca te cansas de ver.
Silencios mentales.
Usos alternativos del tiempo.
Nunca dejas de sorprenderte de las cosas que pueden llegar a pasarte.
A otro perro con ese hueso.
Mirar fijamente una foto tratando de darle movimiento a la imagen.
Escribiendo todo a mano antes de publicarlo.
Negar evidencias es rastrero.
Tumbados desnudos en tu cama mientras se hacía de día.
Escuchar siempre la música que te recomiendan.
Imaginar presentes hipotéticos que te conduzcan a futuros alternativos.
No hay mucho más que decir.
¿Qué es un acróstico?
Una tarea más ardua de lo que parece.
Ideas que a priori son divertidas.
Esto llega a su fin.
Tanto gusto.
Acaba el juego.
Saludos.
domingo, 5 de mayo de 2013
Oración 11
Quiero terminar lo que parece haber comenzado. No es algo tan extraño. Nada está completo hasta que se acaba.
Me río porque, tal y como empieza, el camino va a ser tortuoso.
Como en cualquier guerra, esquivas balas esperando que alguna de las tuyas acierte.
Tras un mes prolíficamente febril, todo hace prever uno más calmado. Aunque esto es como el viento, va por rachas.
Horas de descanso y espera. El vasto Internet ante ti.
Tener en común el bailar sin motivo (y sin música) debe significar algo.
A veces el cerebro entra en suspensión y eso es un día echado por alto. Improductivo y soporífero.
Al contrario que siendo un peón en el ajedrez, aquí si agotas tus movimientos y llegas hasta el final del tablero no evolucionas a algo mejor, simplemente no hay nada más que puedas hacer.
Una lista de reproducción infinita sería más que suficiente.
Si no entiendes el juego, imagina jugarlo en otro idioma.
Saltando de ventana en ventana como si eso acelerase las respuestas. Como el que aprieta varias veces el botón del ascensor esperando que se mueva más rápido.
En busca de esa gran frase que todo texto debe tener.
Las mil veces que me he equivocado...
Saludos
Me río porque, tal y como empieza, el camino va a ser tortuoso.
Como en cualquier guerra, esquivas balas esperando que alguna de las tuyas acierte.
Tras un mes prolíficamente febril, todo hace prever uno más calmado. Aunque esto es como el viento, va por rachas.
Horas de descanso y espera. El vasto Internet ante ti.
Tener en común el bailar sin motivo (y sin música) debe significar algo.
A veces el cerebro entra en suspensión y eso es un día echado por alto. Improductivo y soporífero.
Al contrario que siendo un peón en el ajedrez, aquí si agotas tus movimientos y llegas hasta el final del tablero no evolucionas a algo mejor, simplemente no hay nada más que puedas hacer.
Una lista de reproducción infinita sería más que suficiente.
Si no entiendes el juego, imagina jugarlo en otro idioma.
Saltando de ventana en ventana como si eso acelerase las respuestas. Como el que aprieta varias veces el botón del ascensor esperando que se mueva más rápido.
En busca de esa gran frase que todo texto debe tener.
Las mil veces que me he equivocado...
Saludos
domingo, 12 de junio de 2011
Oración 6
Nunca te di esperanzas de nada. Mis acciones no demostraban interés. Las películas que te montes son problema tuyo. Eso es lo que ella diría.
Harto de darle vueltas buscando motivos y causas. Harto de elucubrar en busca de nuevos movimientos. Harto de necesitar abrir nuevos frentes.
El problema soy yo. Siempre lo he sido.
¿Cómo demostrar que eres lo mejor que le podría pasar?
Inútil como caminar por una ciudad que no es la tuya pretendiendo cruzarte con una cara conocida.
Posibilidades infinitesimales. Milagros.
No puedo aprender si no sé a ciencia cierta qué es lo que hice mal.
Nunca comprendí el juego, no lo comprendo ahora y temo no comprenderlo nunca.
¿Hay perros con insomnio? Pensamientos etílicos y opiáceos.
Últimamente escribes pesimista me dicen. Lo se. Me cansa pero es lo que me sale.
Nunca he dejado de ser yo. No he cambiado por nadie. Alguien tendrá que aceptarlo. Y que aguantarme.
Vengo de un pasado donde la felicidad se esfumó. Desapareció de mi vida. Desde entonces deambulo por el mundo en su busca con la idea de que tiene que haber alguien a mi lado para encontrarla. Hasta ahora fugaces momentos de alegría.
No os preocupéis por mí. Nunca lo hagáis.
Saludos
lunes, 27 de octubre de 2008
El pan nuestro de cada salida nocturna
"No por falta de oportunidades"
Me dicen eso y se me queda cara de estúpido, esbozo una sonrisilla y contesto un escueto "Ya"
Entonces, ¿por qué?
Es la pregunta que me he hecho cientos de veces y, a pesar de haberla contestado otras tantas, sigue sin explicación.
Tengo una contestación entre divertida y autoflagelante para cuando me lo reprochan: una vez cada cierto tiempo, cuando varios planetas se alinean... Los que me conocen saben que no va a ningún lado y me dejan por imposible. Yo me dejé por imposible hace años.
No es algo genético. En mi propia casa tengo la prueba. De repente y sin motivo aparente pasó de la noche al día.
Lo que está claro es que a mi el alcohol no me ayuda a la hora de cambiar. Mi maravillosa mente no desconecta ese botón en ningún momento ni bajo ninguna circunstancia. Bueno si, una vez cada cierto tiempo, cuando varios planetas se alinean...
Pero eso no lleva a ningún lado.
En mi hombro derecho un pequeño yo vestido con vaqueros y una camiseta roja (nunca me disfrazo así que mis alucinaciones metafóricas tampoco lo van a hacer, y menos de demonio) me dice que no lo voy a conseguir, que me van a largar de malas maneras y regresaré al punto de partida humillado y deprimido. En mi hombro izquierdo otro pequeño yo vestido con vaqueros y camiseta blanca le da la razón.
En un capítulo de Los Simpson, Homer les dice a sus hijos "os habéis esforzado y que habéis conseguido: nada. La lección es: no os esforcéis" Y esto, cuanto menos, es un esfuerzo mental.
También me gusta decir que estoy intentando cambiar las reglas del juego, que tal y como está montado estamos en posición de inferioridad, que no es nada óptimo para ninguno de los dos bandos que funcione así, pero parece que las hormonas del resto de mis compañeros de género pueden más que mis argumentaciones. Y es lógico.
Muchas veces me han dicho lo buenas que son mis cartas, sé que no como halago barato sino como inyección de moral, pero cuando sólo asientes, afirmas y, en caso de que te pregunten ese temido "y ¿entonces?", sólo contestas "yo que sé" es que, simplemente, ese juego no es para ti.
"No por falta de oportunidades"
Esta sentencia ronda mi cabeza desde esa fatídica noche en la que esta frase era aplicable a ambos.
Querido amigo, es por falta de agallas. Joder.
Saludos
Me dicen eso y se me queda cara de estúpido, esbozo una sonrisilla y contesto un escueto "Ya"
Entonces, ¿por qué?
Es la pregunta que me he hecho cientos de veces y, a pesar de haberla contestado otras tantas, sigue sin explicación.
Tengo una contestación entre divertida y autoflagelante para cuando me lo reprochan: una vez cada cierto tiempo, cuando varios planetas se alinean... Los que me conocen saben que no va a ningún lado y me dejan por imposible. Yo me dejé por imposible hace años.
No es algo genético. En mi propia casa tengo la prueba. De repente y sin motivo aparente pasó de la noche al día.
Lo que está claro es que a mi el alcohol no me ayuda a la hora de cambiar. Mi maravillosa mente no desconecta ese botón en ningún momento ni bajo ninguna circunstancia. Bueno si, una vez cada cierto tiempo, cuando varios planetas se alinean...
Pero eso no lleva a ningún lado.
En mi hombro derecho un pequeño yo vestido con vaqueros y una camiseta roja (nunca me disfrazo así que mis alucinaciones metafóricas tampoco lo van a hacer, y menos de demonio) me dice que no lo voy a conseguir, que me van a largar de malas maneras y regresaré al punto de partida humillado y deprimido. En mi hombro izquierdo otro pequeño yo vestido con vaqueros y camiseta blanca le da la razón.
En un capítulo de Los Simpson, Homer les dice a sus hijos "os habéis esforzado y que habéis conseguido: nada. La lección es: no os esforcéis" Y esto, cuanto menos, es un esfuerzo mental.
También me gusta decir que estoy intentando cambiar las reglas del juego, que tal y como está montado estamos en posición de inferioridad, que no es nada óptimo para ninguno de los dos bandos que funcione así, pero parece que las hormonas del resto de mis compañeros de género pueden más que mis argumentaciones. Y es lógico.
Muchas veces me han dicho lo buenas que son mis cartas, sé que no como halago barato sino como inyección de moral, pero cuando sólo asientes, afirmas y, en caso de que te pregunten ese temido "y ¿entonces?", sólo contestas "yo que sé" es que, simplemente, ese juego no es para ti.
"No por falta de oportunidades"
Esta sentencia ronda mi cabeza desde esa fatídica noche en la que esta frase era aplicable a ambos.
Querido amigo, es por falta de agallas. Joder.
Saludos
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