-"Todavía no han servido nunca las lágrimas para dar cuerda a un reloj ni para mover una máquina de vapor." Charles Dickens - Los papeles póstumos del Club Pickwick
-"Mira cómo se pone mi piel cuando te recuerdo, espero que algún día este dolor sea útil. No recibo el golpe y me pongo a besar la lona. Desde que no espero nada de nadie no me decepcionan." Shotta - Estás aquí con Suite Soprano
-"Eso no son más que buenos sentimientos, señor...; las mejores intenciones, como dijo el caballero que huyó del lado de su esposa porque, al parecer, no era feliz con él." Charles Dickens - Los papeles póstumos del Club Pickwick
-"You can't blame the seed for what the forest taught'em." Doomtree - Slow Burn
Saludos
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martes, 10 de marzo de 2015
CXXXI
Referencias:
bosque,
caballero,
canciones,
Charles Dickens,
dolor,
Doomtree,
esposa,
golpe,
intenciones,
lagrima,
libro,
Los papeles póstumos del Club Pickwick,
piel,
reloj,
semilla,
Shotta,
Suite Soprano
sábado, 24 de enero de 2015
Vivido
Hay quien, estando en tu vida largo tiempo, de una manera u otra pasa sin pena ni gloria, un surco en la arena barrido por una ola. Por mucho que lo intentes no podrías recordar nada sobre esa persona, ni el más leve enlace entre ella y tú que haga despertar una sonrisa por su recuerdo.
Aunque, por supuesto, una sonrisa es algo demasiado ambicioso como para que cualquiera pueda provocarla por su recuerdo. Y, en este caso, hasta un mísero alzamiento de cejas quedaría lejos de lo que mucha gente podría conseguir.
Por el contrario hay otras personas, indudablemente especiales, de las que recuerdas cada momento pasado a su lado. No me refiero a historias vagamente relatadas y modificadas progresivamente a lo largo de los años; me refiero a pequeños detalles tan vividos que, al rememorarlos, alteran nuestro ritmo cardiaco tal y como lo hicieron en su momento.
De estas personas nos encontramos pocas, y bastan un puñado de ratos junto a ellas para saber todo el tiempo que quieres dedicarles en el futuro, aunque este sea tan incierto que no sabes si tus buenas intenciones (y con suerte también las suyas) llegarán a materializarse.
Hago lo que puedo por no perder a quien, sin duda, pertenece al segundo grupo.
Acertadas o no, hago cosas; no puedo simplemente esperar, no quiero simplemente esperar.
Y así, esperando lo mejor, estando preparado para lo peor, dedico parte de mi tiempo a quien se pasea por mi mente como lo que en parte ya es, su casa; con la temerosa esperanza de que sea algo recíproco.
Y entre la pléyade de detalles, el que más altera mis latidos es un etílico apretón de manos bajo la mesa.
Saludos
Aunque, por supuesto, una sonrisa es algo demasiado ambicioso como para que cualquiera pueda provocarla por su recuerdo. Y, en este caso, hasta un mísero alzamiento de cejas quedaría lejos de lo que mucha gente podría conseguir.
Por el contrario hay otras personas, indudablemente especiales, de las que recuerdas cada momento pasado a su lado. No me refiero a historias vagamente relatadas y modificadas progresivamente a lo largo de los años; me refiero a pequeños detalles tan vividos que, al rememorarlos, alteran nuestro ritmo cardiaco tal y como lo hicieron en su momento.
De estas personas nos encontramos pocas, y bastan un puñado de ratos junto a ellas para saber todo el tiempo que quieres dedicarles en el futuro, aunque este sea tan incierto que no sabes si tus buenas intenciones (y con suerte también las suyas) llegarán a materializarse.
Hago lo que puedo por no perder a quien, sin duda, pertenece al segundo grupo.
Acertadas o no, hago cosas; no puedo simplemente esperar, no quiero simplemente esperar.
Y así, esperando lo mejor, estando preparado para lo peor, dedico parte de mi tiempo a quien se pasea por mi mente como lo que en parte ya es, su casa; con la temerosa esperanza de que sea algo recíproco.
Y entre la pléyade de detalles, el que más altera mis latidos es un etílico apretón de manos bajo la mesa.
Saludos
jueves, 21 de febrero de 2013
Declaración de intenciones / Boceto
El triunfo de la novedad sobre la rutina se va revirtiendo día tras día. Es normal, y necesario.
Sin embargo, entre esa cada vez más poderosa rutina, cada día deja deslizarse alguna sorpresa, algún acontecimiento que te hace recordar (como si en algún momento se me olvidase) que no estás en casa y que el suelo que pisas no es el mismo de siempre.
Pero no quiero que esto se convierta en un blog de experiencias en el extranjero: hay muchos y escritos con más ganas de las que yo podría poner en esa tarea.
Intentaré mantener mis contenidos habituales aunque, igual que el contexto forma parte de la historia, mi contexto se dejará ver, esquivo, con pinceladas aquí y allá.
Cada vez que miraba por su ventana intentaba recordar caras hacía tiempo olvidadas, como si en ese marco hubiese una puerta al pasado en vez del mismo paisaje de todos los días.
Saludos
Sin embargo, entre esa cada vez más poderosa rutina, cada día deja deslizarse alguna sorpresa, algún acontecimiento que te hace recordar (como si en algún momento se me olvidase) que no estás en casa y que el suelo que pisas no es el mismo de siempre.
Pero no quiero que esto se convierta en un blog de experiencias en el extranjero: hay muchos y escritos con más ganas de las que yo podría poner en esa tarea.
Intentaré mantener mis contenidos habituales aunque, igual que el contexto forma parte de la historia, mi contexto se dejará ver, esquivo, con pinceladas aquí y allá.
Cada vez que miraba por su ventana intentaba recordar caras hacía tiempo olvidadas, como si en ese marco hubiese una puerta al pasado en vez del mismo paisaje de todos los días.
Saludos
Referencias:
boceto,
declaracion,
extranjero,
intenciones,
novedad,
rutina,
ventana
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