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martes, 28 de agosto de 2012

La barrera

Yo construí la barrera que nos separa. Sin darme cuenta le dediqué tanto tiempo que ha pasado a formar parte de mí. Ahora la llevo conmigo a todos lados.
Como todas las cosas que llevamos con nosotros ha terminado convirtiéndose en una carga.
Lejos quedó su utilidad (si es que alguna vez la tuvo) y los motivos por los que comenzó su construcción.
Hoy día sólo estorba y jode.

Hubo quienes se enfrentaron a ella y la abordaron de diversas formas.
De aquellos que la superaron, algunos años ha que se exiliaron, demostrando así que las barreras ni protegen ni retienen.
Otros muchos decidieron quedarse y aquí siguen, a mi lado, física, espiritual o moralmente.

Pero esto no va sobre ellos ni sobre mi. Va sobre la barrera.

Son pocas las veces que me asomo y oteo el horizonte en busca de viajantes dispuestos a escuchar mis indicaciones de como entrar.
Son pocas las veces que me aventuro a salir de la barrera (toda barrera tiene una puerta) a investigar los alrededores. En esas ocasiones encuentro otras fortalezas, algunas mejor protegidas que la mía. Normalmente regreso magullado y dolorido después de haber sido rechazado.

Pero esto no va sobre los viajeros ni sobre mis viajes. Va sobre la barrera.

No renegaré ahora de ella. Para bien o para mal esa barrera me ha llevado al cómo soy y al cómo estoy y, como siempre, no me puedo quejar.
Cada cual tiene sus defensas y sus protecciones, no es algo de mi exclusividad.
Pero, y sin que sea una declaración de intenciones, en algún momento hay que firmar un armisticio.


Saludos

martes, 9 de junio de 2009

Carga

El tiempo parece deslizarse perezoso durante el día pero cuando quieres darte cuenta han volado las horas, dejando tras de si un rastro de falta de productividad alarmante.
Apelas a tu conciencia, dándole órdenes estrictas para el cumplimiento de una serie de tareas pero te das cuenta de que nunca tuviste conciencia y en realidad estabas arrojando monedas a un pozo de los deseos.
Todo te produce desgana. Todo te produce desgana. Todo te produce desgana. Todo te produce desgana. Todo te produce desgana. Hasta pensar frases nuevas.
Intentas desconectar con divertimentos variados, pero se han convertido en una rutina absorvente de la que, más que disfrutar, realizas por inercia, porque crees que es lo que te toca hacer, porque te a va a sentar bien para reunir fuerzas. En realidad estas viajando sin disfrutar el paisaje y llegas a una ciudad totalmente desconocida sin nociones del idioma y sin reserva de hotel.
Pero al final siempre vuelves a sentarte, lees, relees, subrayas, marcas, esquematizas, resumes y te das cuenta de que cunde, de que no es trabajo, de que esto es mejor que nada (a falta de un trabajo en el que paguen por leer) y de que lo duro vendrá después.
Además la música siempre ayuda.
Saludos