Mostrando entradas con la etiqueta leer. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta leer. Mostrar todas las entradas

martes, 26 de mayo de 2015

jueves, 23 de abril de 2015

Conversaciones fugaces

"[...] no lee apenas nada. Bueno, sí lee, pero cosas extrañas"

Porque, como todo el mundo sabe, leer cosas extrañas no es leer.

Nos estamos volviendo estúpidos por momentos.


Saludos

sábado, 11 de abril de 2015

Renglones

Uso la pequeña llave que guardo al fondo de un cajón para abrir la compuerta que me abre en canal y me permite leer mis heridas internas.
Cuentan una historia luminosa y esperanzadora que, ahora, se ha vuelto turbia y se escribe en renglones ilegibles de vacío y silencio.
Lo que era una tierna serigrafía de precisa filigrana se ha convertido en una sangrienta cicatriz que retuerce y deforma el tejido orgánico, transformado en una desagradable amalgama repleta de surcos y arañazos, como zarpazos de una bestia salvaje que no quiere seguir en esta jaula.
Leo la historia de mis propios días con la esperanza de que fluyan unas lágrimas purificadoras que limpien esta infección y, con su sal, ayuden a cicatrizar las nuevas emociones, pero la fuente está seca y solo hay congestión y angustia.
Leo disfrutando los buenos momentos para terminar revolcado y aturdido por el depresivo presente, luchando por continuar caminando a pesar de la pesada cadena que arrastro enganchada a mis tobillos.
Como un libro que te desagrada hasta llegar a hacerse interesante, releo una historia en la que, siendo protagonista, conozco cada detalle y matiz, pero de la que me siento extrañamente ajeno al verla transformada en palabras, como si  mi cuerpo rechazase un órgano recientemente trasplantado.
Cierro la compuerta y vuelvo a esconder la pequeña llave que guardo al fondo de un cajón, ahí donde no corre el peligro de ser descubierta por nadie, ahí donde puedo evitar compartirla.

Saludos

miércoles, 9 de febrero de 2011

Oración 5

Déjalo todo al azar y nunca pasará nada. Como si la lotería le tocase a alguien que no compra boletos.
La fina barrera entre el interés y la obsesión.
Completos desconocidos que se sientan uno frente a otro y hablan ¿de qué?¿Tus intereses y los míos?¿Vaguedades en vez de verdades comprometedoras?
Parejas que buscan alguien nuevo en sus vidas para sustituirse como el que busca un trabajo mejor mientras está currando.
La importancia de leer. Dedicar el tiempo libre a aquello con lo que disfrutas. Nada tan absurdo como auto imponerse la lectura porque es lo adecuado.
Demasiadas cosas que hacer y demasiadas pocas ganas. Comodidad. Y hablo de todos. ¿O es que no hay nada que hacer, nada que cambiar?
Tengo momentos, como todos.
Hay ocasiones en las que el ambiente se enrarece y notas que puede pasar algo, como un sentido arácnido poco agudizado.
Borde sin premeditación y sin intención. "Adiós, simpático". Inoportunas las veces que no pienso lo que digo. Las risas posteriores lo compensan. Aunque se fueron cabreadas no por ello dejaba de llevar razón. Me perdió la forma tan cortante. Una noche más, una anécdota más. Sé de alguien que se reirá con esto. Otra risa que compensará.
Un bloc blanco del que consumo hojas a un ritmo demasiado bajo. Manuscritos que, si en el futuro valiesen algo, habrán desaparecido para entonces. El cuento de la lechera.
Cuando escribo este tipo de cosas no temo repetirme. Simplemente crearía un tema recurrente.

Saludos