Su nombre, igual que él mismo, nunca importó a nadie. Cual historia sin moraleja o chiste sin gracia, pasaba rápidamente al olvido. Por eso nosotros los llamaremos A, ya que llamarle Anónimo toma demasiado tiempo por alguien de tan poca importancia.
A no conocía otra vida que la solitaria y monótona existencia a la que, a fuerza de repetición y desconocimiento, estaba acostumbrado.
Un solo suceso, poco común, iluminaba su vida de cuando en cuando. Aquellas ocasiones en las que alguien, un transeúnte desconocido, le miraba directamente a los ojos al cruzarse por la calle, suponían para A la única prueba observable de que seguía existiendo para el resto del mundo. Para estas ocasiones A llevaba siempre consigo un bolígrafo y un pequeño cuaderno donde apuntaba el día, la hora y el lugar concreto, además de una breve descripción de la persona, donde se había producido ese breve encuentro: insustancial para el desconocido, valioso para A.
Cada cierto tiempo A cogía sus antiguas libretas y releía páginas al azar, recordando así atesorados encuentros como un viejo avaro contaría las monedas de su bolsa.
Sus libretas y las cientos de personas sin nombre y sin pasado conocidos por A que en ellas aparecían eran su única compañía: difusos espectros que A dejaba escapar entre las hojas manuscritas sabiendo que, una vez cerrada la libreta y vuelta a su estante, volverían a estar disponibles para su triste regocijo.
Saludos
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jueves, 25 de abril de 2013
Cuadernos (Relato)
Referencias:
anonimo,
calle,
cuadernos,
desconocido,
libretas,
relato,
transeunte
viernes, 12 de abril de 2013
Esperas
Las libretas que debería estar llenando siguen en blanco.
Esa experiencia vital y reveladora que hará tambalearse todo mi vida está por llegar.
El número de muescas en la culata del revolver aumenta marginalmente.
¿Esperar los cambios o cambiar la forma de esperar?
El vaso se va llenando de gotas de impaciencia mientras las botellas y las latas se van vaciando. Alocadamente. Por el puro placer del exceso.
Demasiados pasos dados para terminar volviendo al origen. En eso consisten todos los viajes. Al menos, mientras kilómetros pasan bajo tus pies, todo es distinto, cambiante, ¿inesperado?
Los regresos deberían traer novedades, noticias que merezcan el tiempo pasado en espera. Pero, si no esperas nada, sólo ha sido tiempo perdido.
Ese momento en el que todo se vuelve turbio incluso para mí, en el que tengo que releer lo escrito en modo automático para encontrarle cierto sentido.
Y a veces no lo encuentro.
Saludos
Esa experiencia vital y reveladora que hará tambalearse todo mi vida está por llegar.
El número de muescas en la culata del revolver aumenta marginalmente.
¿Esperar los cambios o cambiar la forma de esperar?
El vaso se va llenando de gotas de impaciencia mientras las botellas y las latas se van vaciando. Alocadamente. Por el puro placer del exceso.
Demasiados pasos dados para terminar volviendo al origen. En eso consisten todos los viajes. Al menos, mientras kilómetros pasan bajo tus pies, todo es distinto, cambiante, ¿inesperado?
Los regresos deberían traer novedades, noticias que merezcan el tiempo pasado en espera. Pero, si no esperas nada, sólo ha sido tiempo perdido.
Ese momento en el que todo se vuelve turbio incluso para mí, en el que tengo que releer lo escrito en modo automático para encontrarle cierto sentido.
Y a veces no lo encuentro.
Saludos
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