-¿Sigues enfermo?
-Qué puedo decir, salta a simple vista- Para terminar de confirmarlo toso y escupo unas flemas densas y oscuras.
-Deberías ir al médico, ¿cuánto tiempo llevas así? ¿Más de una semana?
Su preocupación empieza a disgustarme, como si no fuese consciente de que se cuidar de mí mismo.
-Ya estoy tomando medicación, con eso es suficiente. Es cuestión de tiempo estar mejor.
Vuelvo a toser: cada vez que hablo tengo que hacerlo. Fuerzo la garganta y duele. Estoy harto.
-¿Y no crees que lo que sea que estés tomando no hace ningún efecto? Quiero decir, no eres médico, no sabes lo que tienes y no sabes si lo que tomas está indicado para lo que tienes.
Empieza a dolerme la cabeza: es por su culpa. Hasta ahora era la única parte del cuerpo que notaba sana.
-Eso es cosa mía. Siempre que estoy así tomo lo mismo y siempre me ha ido bien. Y además ¿tú que sabrás? Como bien dices yo no soy médico, pero hasta donde sé tú tampoco lo eres.
-No tienes por qué ponerte así. Sólo me preocupo por ti.
-Pues deja de preocuparte. Se cuidar de mí mismo. Ahora si haces el favor de marcharte, quiero descansar y me estás provocando dolor de cabeza.
-Como quieras. Cuídate.
Sale por la puerta cabizbajo, evidentemente preocupado pero, al mismo tiempo enfadado con mi actitud. Ese es su problema, yo estoy bien por mi cuenta.
Sin embargo la discusión me ha alterado: noto el corazón acelerado y cómo la fiebre vuelve a subir. Eso no es bueno. Bebo agua pero me atraganto; empiezo a toser y no paro. Tos seca, dolorosa, con sabor a sangre. Y no paro de toser. Me cuesta respirar, la tos me lo impide. Me agobio y sigo tosiendo. La falta de oxígeno me marea y las piernas me fallan: caigo de rodillas sin parar de toser. El ansia por respirar hará que me trague la lengua, ahora le sé. Cuando sucede no me pilla por sorpresa. Este será mi final: un final nada heroico, trivial y ridículo.
Y unas últimas palabras que no pasarán a la historia: sólo reproches a un viejo amigo.
Mierda todo...
Saludos
Mostrando entradas con la etiqueta tos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta tos. Mostrar todas las entradas
domingo, 24 de febrero de 2013
martes, 1 de noviembre de 2011
Y si con esto...
Donde debería estar el corazón late y crece una bola de rabia y frustración que inunda lentamente todo mi cuerpo.
Y mientras escribo y escucho Si te vas... de Extremoduro, barro y recojo toda la rabia propagada y la expulso con la tos que me acompaña desde hace días.
Y la idea de hacer algo estúpido coge forma y fuerza. Señalarla con el dedo y a voz en grito decirle que sí, que todas esas cosas eran por ti, que fuiste el germen de cada sentimiento plasmado en palabras, que ni yo comprendo por qué pero es así.
Y su cara de incredulidad y "¿de qué está hablando?".
Porque ni yo me lo creo.
Porque en realidad no hago más que alimentar la obsesión. Como aquello de "no pienses en osos polares".
Pero la idea de hacer algo estúpido es atrayente. Escribir un manido final para una de tantas películas románticas, sólo que, esta vez, el protagonista seguramente no se quede con la chica. Y entonces el final no sería tan manido. Los buenos no salvarían el mundo, como quién dice...
Interrupción técnica: un sólo ordenador en casa y hay prioridades.
Ahora la cosa es trivial. Hasta la próxima vez que vuelva a cobrar importancia.
Saludos
Y mientras escribo y escucho Si te vas... de Extremoduro, barro y recojo toda la rabia propagada y la expulso con la tos que me acompaña desde hace días.
Y la idea de hacer algo estúpido coge forma y fuerza. Señalarla con el dedo y a voz en grito decirle que sí, que todas esas cosas eran por ti, que fuiste el germen de cada sentimiento plasmado en palabras, que ni yo comprendo por qué pero es así.
Y su cara de incredulidad y "¿de qué está hablando?".
Porque ni yo me lo creo.
Porque en realidad no hago más que alimentar la obsesión. Como aquello de "no pienses en osos polares".
Pero la idea de hacer algo estúpido es atrayente. Escribir un manido final para una de tantas películas románticas, sólo que, esta vez, el protagonista seguramente no se quede con la chica. Y entonces el final no sería tan manido. Los buenos no salvarían el mundo, como quién dice...
Interrupción técnica: un sólo ordenador en casa y hay prioridades.
Ahora la cosa es trivial. Hasta la próxima vez que vuelva a cobrar importancia.
Saludos
Referencias:
estupido,
Extremoduro,
final,
frustracion,
manido,
obsesion,
rabia,
tos,
trivial
miércoles, 20 de enero de 2010
Medicación (Relato)
Tos seca. Escupe sangre en el fregadero. Cada vez que lo hace, y es a menudo, se acuerda de Constantine, esa película protagonizada por Keanu Reeves basada en una serie de cómics de la editorial DC/Vértigo. Ambos soportan la misma enfermedad: cáncer de pulmón. Aunque en su caso eso fue sólo el origen. Ahora ese cáncer está metastatizado.
Hace meses que recibió el desahucio médico. Dejaron de administrarle morfina para los dolores cuando esta dejó de hacerle un efecto real sin riesgo de sobredosis. Ningún doctor se atrevió a rozar esa línea que separa el exceso de celo profesional por evitar dolor y la eutanasia. Tampoco es que se lo reprochase: ningún cliente puede obligar a ningún trabajador a saltarse las leyes en su empleo.
Desde entonces empezó a "automedicarse" con marihuana "terapéutica". La había consumido de joven pero cuando comenzó su vida laboral abandonó el consumo pero mantuvo el hábito de fumar tabaco.
Puto tabaco. Ahora maldice cada cigarrillo que ha fumado en su vida. No es tan estúpido como para culpar exclusivamente al tabaco (¿alguien ha dicho polución?) pero es innegable que no le ayudó.
Lógicamente su consumo de marihuana no es el más habitual, sería prácticamente un suicidio. En su lugar hace infusiones. Siempre anda por casa con un vaso lleno de un líquido verdoso. La idea es permanecer colocado todo el día. Así se encuentra sedado, como si parte de su espíritu anduviese fuera del cuerpo.
Sabe que cualquier día morirá durante un horrible ataque de tos, falto de oxígeno mientras esputos de sangre salen disparados de su boca. Tiene interés por saber si toda esa historia del cielo y el infierno es real. Sería gracioso que fuese como en la película...
Saludos
Hace meses que recibió el desahucio médico. Dejaron de administrarle morfina para los dolores cuando esta dejó de hacerle un efecto real sin riesgo de sobredosis. Ningún doctor se atrevió a rozar esa línea que separa el exceso de celo profesional por evitar dolor y la eutanasia. Tampoco es que se lo reprochase: ningún cliente puede obligar a ningún trabajador a saltarse las leyes en su empleo.
Desde entonces empezó a "automedicarse" con marihuana "terapéutica". La había consumido de joven pero cuando comenzó su vida laboral abandonó el consumo pero mantuvo el hábito de fumar tabaco.
Puto tabaco. Ahora maldice cada cigarrillo que ha fumado en su vida. No es tan estúpido como para culpar exclusivamente al tabaco (¿alguien ha dicho polución?) pero es innegable que no le ayudó.
Lógicamente su consumo de marihuana no es el más habitual, sería prácticamente un suicidio. En su lugar hace infusiones. Siempre anda por casa con un vaso lleno de un líquido verdoso. La idea es permanecer colocado todo el día. Así se encuentra sedado, como si parte de su espíritu anduviese fuera del cuerpo.
Sabe que cualquier día morirá durante un horrible ataque de tos, falto de oxígeno mientras esputos de sangre salen disparados de su boca. Tiene interés por saber si toda esa historia del cielo y el infierno es real. Sería gracioso que fuese como en la película...
Saludos
Referencias:
cancer,
Constantine,
desahucio,
infusion,
marihuana,
medicacion,
relato,
tabaco,
tos
Suscribirse a:
Entradas (Atom)