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jueves, 15 de septiembre de 2011

Una buena chica (segunda parte)

La multitud de gestos de amabilidad social, algunos con verdadero amor, otros fruto del cariño, y cierto número de ellos por pura cortesía (los cuales se agradecen igualmente) se ven empañados por una única muestra de desprecio.
Desprecio, por otra parte, totalmente inventado porque ¿puede demostrar desprecio alguien que actualmente no muestra ningún tipo de interés?
Es mi ego el que habla: que no demuestre ningún tipo de interés en ti, con todo lo que tú eres, ya es suficiente desprecio. No te merece.
Exagerado. Hay personas con vidas y circunstancias. Las cosas son lo que son y el resto da igual. La mierda ocurre. No hay que buscar culpables en estas historias. Mejor dejarlas pasar.
Eso no quita para que mi parte emocional se lo tome como le parezca.
Múltiples puntos de vista, todos con su parte de razón. La verdad es una amalgama, un cóctel removido con una de esas varillas metálicas alargadas. Y en todo caso seguiría siendo una parte de la verdad.
Se levanta la sesión. Los contertulios se saludan sonrientes, como viejos amigos acostumbrados a polemizar.
Siempre quedan unas reflexiones: ¿por qué pienso tanto precisamente en esto?¿Por qué el árbol no permite ver el fantástico parque de atracciones que hay detrás?¿Por qué no acabar con una estupidez?

Saludos

miércoles, 6 de julio de 2011

Graznido: Sin duda...




Sin duda soy una buena persona: nunca llevo a la práctica ninguna de las maldades que se me ocurren.



domingo, 5 de junio de 2011

Una buena chica

A día de hoy no dudo que seas, como se suele decir, una buena chica. Incluso me atrevería a incluir un muy por delante. Esta apreciación se sustenta, cada vez más, en fe ciega. Tus actos demuestran lo contrario. Y para todos habrá una justificación, como no. Pero la línea que separa la justificación de la excusa es fina, como enormes son los matices que diferencian ambas palabras.
Y no pido justificaciones ni excusas (¿quién soy yo para pedir?). Pero sí que echo de menos cierto grado de honestidad (algunos insultarían al concepto denominándolo madurez). Aunque quizá sea un concepto demasiado importante como para rebajarlo al meterlo en este tipo de historias, de "juegos".
No me gusta que el resentimiento escriba estas palabras, pero lo hace. Y lo permito. Y no va a cambiar nada. Y lo sé.
Obvias muestras de indiferencia rozando el desprecio (-Resentimiento, ¿de verdad queremos decir desprecio? -Sí, desprecio)
Sin embargo me resisto a dar carpetazo. Porque sigo sin dudar que seas una buena chica.

Saludos