Mostrando entradas con la etiqueta humor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta humor. Mostrar todas las entradas

jueves, 29 de enero de 2015

Sangre

Me piden sangre. Que me aleje de esos escritos ñoños y sensibleros que últimamente, es cierto, son habituales.
Me piden sangre como si fuese fácil, como si alejarme de eso no fuese parte de un plan para hacer mi vida algo más luminosa. Hablar de sangre lo deja todo perdido, de un color marrón parduzco que se pega a la piel e inunda y atora cada poro hasta que esbozar una sonrisa duele y desgarra la piel.
Me piden sangre como si bastase pulsar un botón, darle la vuelta a la moneda y usar la otra cara: una cara pintarrajeada y llena de cicatrices preguntando ¿Por qué tan serio?. La cara de alguien que no querrías tener cerca, la de alguien al que no podrías llamar nunca amigo.
Me piden sangre como si no estuviese deseando regalarla, empezando por la de aquellos que estorban en las aceras y por los que no respetan los ceda el paso. Lo que sería el comienzo de una larga lista de culpables a mis ojos, de inocentes a ojos del resto.
Me piden sangre como si alguna vez hubiese dejado de ofrecerla. Que en los últimos tiempos fuese la mía, la que se derrama con cada latido de desengaño, la que intento recuperar usando las manos como un cuenco pero se escurre entre los dedos, no debería suponer una diferencia.
Me piden sangre como quien saca a pasear la parte violenta de su psique, una parte brutal y sádica amarrada al raciocinio por cadenas de gruesos eslabones, tan poderosa que aprovecharía cualquier oportunidad para tomar el control y provocar el caos.
Me piden sangre y me encantaría bañarme en ella, sentir su calidez ferrosa y pegajosa, recibir una oleada que saliese abruptamente de un ascensor en un hotel de montaña. Recibir su bautismo y entregarme a ella, todo rojo y chorreante para siempre.

Me piden sangre pero, simplemente, no estoy de humor ni es el momento.


Saludos

miércoles, 2 de enero de 2013

(Des)propósitos de Año Nuevo

-Llevar una vida más sedentaria: andar desde casa al autobús es suficiente deporte.

-Viajar menos: coger el autobús de casa al trabajo es suficiente distancia.

-Perder más el tiempo: hay millones de videos estúpidos en YouTube que merecen ser vistos.

-No hacer amigos y perder algunos de los que ya tengo: mentirles descaradamente y estafarles dinero bastará.

-Probar todas las cosas potencialmente peligrosas que se me ofrezcan.

-Discutir con cualquiera con el que hable. Terminar las discusiones acusando a la otra persona de intolerante.

-Fumar y beber mucho más. Objetivo: dientes amarillo y comas etílicos.

-Ver películas malas. Comenzar por la saga Crepúsculo.

-Leer malos libros. Comenzar por la saga Crepúsculo.

-Ser menos productivo y escaquearme en el trabajo. Faltar con excusas del tipo "Tengo que cortarme las uñas".

-Usar Internet Explorer.

-Amor... amor... amor... No se me ocurre nada para empeorar las cosas.


Feliz vida a todos.
(Como un poeta de nuestra generación escribió por WhatsApp, los años son sólo un número)

Saludos

sábado, 7 de enero de 2012

miércoles, 26 de marzo de 2008

Inspiración

A veces escribo desde los recuerdos, intentando transportaros a situaciones que he vivido, compartiendo la manera en que las viví, no sólo haciéndoos espectadores de la vivencia sino tratando de conseguir el que os sintáis partícipes. De ahí los pequeños datos, las descripciones de los lugares, los contextos en los que me encontraba.
A veces escribo desde la lógica. Son argumentaciones, explicaciones, desarrollos de ideas, en ocasiones simples divagaciones. Nunca con el propósito de convenceros o de recibir vuestra aprobación, sino con la intención de crear un debate abierto a todo tipo de ideas, propias de una sociedad desarrollada como la nuestra.
A veces escribo desde la imaginación. Son esos relatos, historias cortas que, en el trasfondo, pueden significar algo más, diferente para cada persona que las lee. Se basan en sensaciones, como pequeñas películas de cosas que sólo ocurren en mi cabeza.
A veces escribo desde el humor. Ya cada vez menos, es cierto, pero siempre intentando dejar pequeñas píldoras en todo lo que escribo para poder leerlo con una sonrisa, aunque sea simplemente circunstancial.
A veces escribo desde los sentimientos. Y para mí es la manera más pura de escribir. Para ello recurro a mis musas. Son esa mujer a la que no te atreves a mirar fijamente pero a la que intentas ver furtivamente, esa mujer con la que se te acelera el corazón cuando crees verla acercarse, esa mujer a la que le dirías tantas cosas y sin embargo no le dices nada, esa mujer a la que consideras tan extraordinaria que intentas encontrarle fallos para dejar de pensar en ella, esa mujer de la que notas su presencia en la distancia. Las musas son una mujer, son algunas. Son reales, son ficción. Son solo mujeres, son algo más que musas.
Saludos