sábado, 15 de marzo de 2014

La sonrisa del payaso

Un hombre va al médico y le dice que está deprimido, que la vida es dura y cruel. Dice que se siente solo en un mundo amenazador. El médico le dice:
-El tratamiento es muy sencillo: el gran payaso Pagliacci está en la ciudad. Vaya a verle, eso le animará.
El hombre rompe a llorar.
-Pero doctor; -le dice- yo soy Pagliacci.


Tenía pensado escribir sobre como, en ocasiones, toca sonreír y hacer reír sin ganas y con un nudo en la garganta; un automatismo social que te evite hablar sobre aquello que no quieres estar viviendo. Sobre como es más fácil responder un ambiguo "No me puedo quejar" a un comprometido "¿Cómo estás?". Sobre como, en ciertas travesías, ni la música te sirve de analgésico.

Pero, igual que te adormece hasta la pesadilla, lo sorprendente e inesperado hace que, como un cubo de agua fría, te despiertes en la realidad de un corazón latiendo acelerado.
Después de que te veas zarandeado y caído en el suelo hay quien, sin saberlo, te ha tendido la mano (todo un brazo) y te ha ayudado a levantar. Alegría e ilusión contagiadas y utilizadas de reconstituyente.
Un brindis por esos días largos suficientemente buenos.

Saludos


Especial dedicación a todo un equipo.

lunes, 10 de marzo de 2014

Por la noche

El sonido de las calles varía. Lo que durante el día es un ruido constante y homogéneo, casi monótono, por la noche se convierte en una algarabía de elementos perfectamente identificables.
Las voces transmiten, a gritos, sus conversaciones etílicas: mitad verdad, mitad delirio. Palabras secretas proclamadas al falso amparo de la noche.
Durante el día los motores de los coches funden sus sonidos mecánicos en un gran ruido de motor y ruedas girando que parece hacer funcionar la ciudad. Por la noche el ruido de cada motor quiere contarte la historia de su trayecto: desde lejos trata de avisar su llegada para, al pasar a tu lado, saludar y despedirse a un tiempo.
Incluso mis pasos suenan distintos. Amortiguados por un festival de ruidos nocturnos, mis pasos suenan frágiles y etéreos, arrítmicos, clandestinos y cansados. Cada paso es otro número de una cuenta atrás hasta el final de la noche y, al mismo tiempo, una promesa de lo que me espera al girar la siguiente esquina.
Un caos sonoro transformado en sinfonía orgánica salpicada de cristales rotos; sirenas; acelerones y frenazos de coches; risas y llantos; persianas metálicas cerrándose y grupos de personas en movimiento. Música de moda filtrándose por puertas que se abren y se cierran en un continuo trasiego de gente, sonando como una trompeta con sordina.
Camino a través del ruido y la música nadando entre ondas sonoras, haciendo bailar a objetos inanimados, danzando con ninfas borrachas convertidas en princesas por la magia de la música que compongo en mi cabeza.

Las calles siguen sonando vívidamente mucho rato después de llegar a la quietud de casa, como fantasmas de una noche que se niega a desaparecer.

Saludos

domingo, 9 de marzo de 2014

CVII

-"Los seres humanos son felices mientras conservan el poder receptivo y el poder de reaccionar con sorpresa y gratitud a algo exterior. Mientras tengan esto, tendrán, como lo han declarado siempre los más grandes genios, ese algo que está presente en la niñez y que puede preservar y vigorizar la virilidad. En cuanto el yo interior se siente conscientemente como algo superior a cualquiera de los dones que puede recibir, o a cualquiera de las aventuras de las que puede disfrutar, aparece una especie de melindrería que se devora a sí misma y un desencanto por anticipado, que cumple con todos los emblemas tartáreos de sed y desesperación."  G. K. Chesterton - Si tuviera que predicar un único sermón

-"Tal vez existen cosas que son demasiado grandiosas para que ocurran y demasiado grandes para pasar por las estrechas puertas del nacimiento. Pero, a la vez, este mundo es demasiado pequeño para el alma del hombre; y desde el fin del Edén, ni el mismo cielo resulta lo bastante grande para los amantes."  G. K. Chesterton - Si don Juan de Austria se hubiera casado con la reina María de Escocia

-"Toda su ambición se cifraba en un buen pasar sin accidentes. Pero ¿quién puede prevenir los accidentes y menos evitarlos cuando vienen derechos?"  Ramón J. Sender - En la vida de Ignacio Morel

-"Sí, cada aliento, cada latido y sentimiento están escondidos esperando su momento. No es infinito el firmamento, pero no podrás calcular nunca lo que siento."  Sharif - El exilio de mi folio con Pablo


Saludos

miércoles, 5 de marzo de 2014

Cinco minutos

Cinco minutos no como medida de tiempo, sino como aviso y magnitud de cambio. Como los cinco minutos de propina en la cama después de sonar el despertador.
Cinco minutos antes de moverte, antes de empezar nada. Tantos cinco minutos como hagan falta.
Nada de precisión; nada de cronómetro y reloj: cinco minutos sensoriales.
Cinco minutos positivos, para parar y respirar, para relajarse y pensar, para disfrutar de la compañía.
Cinco minutos en los que nada importe más allá de disfrutar ese tiempo muerto.
El contexto por encima del tiempo; el presente por encima del futuro; las ilusiones por encima de la realidad.
Cinco minutos que nunca querrías que terminasen, que pides prestado como prórroga de un buen momento.
Cinco minutos simbólicos elevados a costumbre y necesidad.
Una torta en la cara de la moderna prisa por todo; un campesino observando sus sembrados con una brizna de hierba entre los dientes.
Cinco minutos en los que recordar de dónde vienen los cinco minutos.

Saludos

sábado, 1 de marzo de 2014

Cierra los ojos

Cierra los ojos y camina. ¿Cuántos pasos serías capaz de dar antes de volver a abrirlos? ¿Qué temes más, el desconocimiento y la inseguridad de saber dónde te llevará el siguiente paso, o el dolor que te provocaría golpearte contra algo o caer en el abismo que podría abrirse a tus pies?
Cierra los ojos y camina. Mi voz guiará tus pasos. ¿Harías caso de lo que te diga con fe ciega? ¿Entreabrirías los ojos para asegurarte de que no miento, de que te dirijo con seguridad hasta tu destino? ¿Desoirías mis palabras y, simplemente, te dirigirías hacia el origen de mi voz?
Cierra los ojos y camina. Te cogeré de la mano y caminaré a tu lado. ¿Compartirías mi futuro sin saber dónde te llevaré? ¿Soltarías mi mano si el suelo se vuelve irregular o la apretarías con más fuerza? ¿Seguirías confiando en mí si en algún momento tropezamos?

Abre los ojos. Tu camino es tuyo.

Saludos

jueves, 27 de febrero de 2014

CVI

-"La más alta utilidad de los grandes maestros de la literatura no es la literaria; está más allá de su soberbio estilo e incluso de su inspiración emotiva. La primera utilidad de la buena literatura reside en que impide que un hombre sea meramente moderno. Ser meramente moderno es condenarse a una definitiva estrechez; así como gastar nuestro último dinero terrenal en el sombrero más nuevo es condenarnos a lo pasado de moda. El camino de los siglos antiguos está empedrado de méritos modernos. La literatura, la literatura clásica y permanente, cumple su mejor misión al recordarnos sin cesar el regreso, la vuela completa de la verdad y al contrastar otras más viejas ideas con las ideas ante las cuales, por un momento, podemos estar dispuestos a inclinarnos. El modo en que lo hace, sin embargo, es lo bastante peculiar como para que, en principio, valga la pena tratar de comprenderlo."  G. K. Chesterton - El hombre corriente: Sobre la lectura

-"And I'll be with you through the dark so that you do not go through the dark alone on your own"  The Gaslight Anthem - Biloxi Parish

-"Por una de esas extrañas asociaciones que nadie conseguirá entender jamás, un gran número de personas ha llegado a creer que la frivolidad está relacionada con la diversión. En realidad, nadie puede divertirse realmente si no es alguien serio."  G. K. Chesterton - El hombre corriente: El hombre frívolo

-"I'm far too proud to cry, and refuse to taste my pride. Everyday's the same so I drink to hide the pain inside. So it comes to pass my time, when I breakdown and say goodbay. I begin to close my eyes, hide the pain inside"  Diabolic - 12 Shots feat. Nate Augustus


Saludos

sábado, 22 de febrero de 2014

Todos tenemos un barco

Mi barco me lleva donde quiero; paisajes ya visitados, nuevos puertos por descubrir, rutas sin planificar. Despliego velas cuando quiero viajar rápido. A veces, simplemente, disfruto flotando en la inmensidad del mar.
Desde mi barco observo costas, playas y acantilados; una miríada de estrellas en las noches despejadas; la profundidad azul verdosa del agua. El azul fundiéndose con el azul en el horizonte.
En mi barco cada vez me acompañan más libros y canciones. Muchos botellines de cerveza vacíos.
Preparo grandes manjares en mi barco; fastuosos banquetes y frugales comidas.
Una escala siempre cuelga por la borda de mi barco; a veces la tentación de saltar, sin importar la temperatura del agua, es imposible de vencer.
Fenómenos atmosféricos se alían para hundir mi barco; olas gigantes y vientos huracanados que me lanzan contra afiladas rocas. La fragilidad de una cáscara de nuez. La resistencia de un acorazado. Siempre salimos victoriosos: no estaría aquí si fuera de otra manera.
En mi barco medito con la calma y calidez de los días soleados; grito hasta romperme la garganta en lenguajes inventados imaginando que alguien me escucha y entiende; corro desnudo por la cubierta en una ficticia caza de ancestrales animales salvajes; mantengo diálogos entre dos contertulios en infinito desacuerdo; cuento los dedos de mis manos hasta que hacen un número impar; dirijo una orquesta plagada de músicos virtuosos; me enfrento, retador, a deidades ya olvidadas; espero que las cosas cambien para algún día volver; hago planes de acontecimientos que nunca sucederán.
Mi barco me permite ser libre, ser yo; ni fingir ni actuar. Aislarme del resto; de sus fingimientos y actuaciones.
La capacidad de mi barco es limitada, pero siempre hay hueco para ti.

Saludos

miércoles, 19 de febrero de 2014

CV

-"En algún otro lugar otras voces gritan ¡Ahí viene!; eso es morir."  Bestias del sur salvaje

-"Era simple condición humana: todo claudicante necesita a otros, del mismo modo que un traidor anhela que haya más traidores. Eso significa consuelo, o justificación, y permite dormir mejor. El ser humano pasa la mayor parte de su vida buscando pretextos para atenuar el remordimiento propio. Para borrar claudicaciones y compromisos. Necesita la infamia ajena para sentirse menos infame. Eso explica el recelo, la incomodidad, incluso el rencor suscitados por quienes no transigen."  Arturo Pérez-Reverte - El francotirador paciente

-"Show love with no remorse and climb onto your seahorse and this ride is right on course. This is the way I wanted it to be with you; this is the way I knew that it would be with you."  Red Hot Chili Peppers - Dosed

-"If I could be with you tonight I would sing you to sleep. Never let them take the light behind your eyes. One day I'll lose this fight as we fade in the dark. Just remember you will always burn as bright"  My Chemical Romance - The light behind your eyes


Saludos

domingo, 16 de febrero de 2014

El banco del parque (Relato)

Ese era el sitio. El banco más cercano al puente sobre el lago del parque. Allí habían acordado reunirse y, para reconocerse, ambos llevarían una prenda de color verde. Él decidió llevar una sudadera de marca surfera que se había comprado siendo un chaval y que todavía conservaba con cariño varios años más tarde.
Se habían conocido en un foro sobre series. Compartían gustos parecidos y, lejos de los fanatismos de otros foreros, preferían hacer valoraciones argumentadas sobre las novedades de la temporada y los nuevos capítulos de las series veteranas. Con la excusa de pedir alguna recomendación él le envió un mensaje privado y, poco a poco, fueron intimando mientras avanzaban las temporadas de sus series favoritas. Cuando él supo que vivían en la misma ciudad lo consideró una jugada del destino: que alguien como él conectase de esa manera con alguien como ella (creía conocerla totalmente) y que, por puro azar, viviesen en la misma ciudad tenía que significar algo.
Así fue como reunió el valor para pedirle una cita; verse por primera vez tras largas y nocturnas conversaciones sobre todo y nada, cualquier cosa. Al principio, por la sorpresa suponía, ella se había mostrado recelosa (al fin y al cabo nunca sabes quien se esconde al otro lado de la pantalla); pero terminó convenciéndola y así concretaron una fecha, un lugar y un método para reconocerse.
Ahora, sentado en el banco, esperaba sobrellevando su nerviosismo con paciencia e ilusión.
Y esperó. Esperó. Esperó... Y comenzó a cansarse y a tener miedo: miedo de haber sido rechazado sin posibilidad de explicarse, miedo de no ser suficiente para nadie, miedo de no poder confiar ni en quien creía conocer.
Y aquella voz, ese mensaje de autodestrucción, volvió a despertarse en su interior: demasiado poco agraciado como para atraer a ninguna mujer, demasiado tímido como para intentarlo. Indefectiblemente solo para siempre.
-¿Qué te pasa, zagal? Tienes la cara mustia.
Sin que se diese cuenta, un señor mayor, más bien calvo y regordete se había sentado a su lado en el banco y le miraba interesado con las manos apoyadas en su bastón.
-¿Disculpe?- preguntó él. En su abstracción no había escuchado la pregunta.
-Que tienes cara de funeral, muchacho. ¿Te ha pasado algo?¿Algún problema con tu parienta?
La sonrisilla del vejete al hacerle esa pregunta se le contagió.
-¿Parienta? Bueno, podría usted llamarla así, pero es más complicado que eso...
-Si es complicado cuéntamelo para que lo entienda. Tengo toda la tarde y no me he traído pan para echarle a las palomas.
De nuevo una sonrisa se dibujó en su cara y, sin saber muy bien porqué, le relató su historia: como se "conocieron", como hoy iban realmente a conocerse, como ella no se había presentado y, como linea de desarrollo de su relato, brochazos aquí y allá, las esperanzas e ilusiones que se había construido con respecto a ella.
Las expresiones del señor deambulaban desde la sorpresa hasta la incomprensión, pasando por el más absoluto interés.
-...y eso es todo. Aquí he terminado, el día que iba a conocer por fin a la chica que me gusta, hablando con usted en un banco de un parque.
El viejo no dejó de mirarle de arriba a abajo y de abajo a arriba mientras parecía reflexionar sobre todo lo que había escuchado. Tras volver a mirar a los ojos del joven pareció encajar todas las piezas de un rompecabezas mental.
-No creo que pueda darte consejos sobre mujeres, desde luego no sobre cómo conquistarlas. Yo me casé con mi señora siendo los dos jóvenes, rondando los dos la veintena. Estuvimos juntos hasta que la pobre falleció hace tres años- su tono era solemne, como si estuviera desvelando el secreto de la vida a un incrédulo -Durante todos mis años junto a ella no dejé de preguntarme por qué yo, qué había visto en mí que ni siquiera yo veía, cómo pude tener la suerte de conquistarla. Nunca encontré una respuesta, o quizá nunca me convencí de que la respuesta era tan sencilla como "Porque sí" o "Y por qué no". Supongo que lo que intento decir es que las relaciones, no sé si siendo más fáciles o más difíciles ahora que en mi época, simplemente surgen: algunas llevan a callejones sin salida; otras terminan en accidente; pero otras, y no tienes que pensar que no te pasará a ti, son el mejor viaje que nunca emprenderás.
No era ninguna revelación, nada que él no hubiese pensado en algún momento, pero al escucharlo en palabras ajenas pareció cobrar más verdad. Lo que era un estrepitoso fracaso, puesto en la perspectiva de toda una vida por delante, se transformó en un simple traspiés, algo que contar como una anécdota triste.
Mientras esta conclusión se generaba en su cabeza, el señor se había puesto en pie y se arreglaba las solapas de su chaqueta para cubrirse el cuello.
-Y alegra esa cara, chaval. Peor estamos los viejos.
Con esta generalidad, tan ridícula como cierta, se marchó. Una última gota de humor, otra muestra de lucidez.


Saludos