domingo, 16 de noviembre de 2008

XXVIII

-¿Qué frase iba a apuntar antes?

-"¿Qué le pasa a la juventud?"

-Protesta de su propia idea.

-Cada vez es un sentimiento de: se va.

Saludos

viernes, 14 de noviembre de 2008

Recordando: Día de pasión y sangre (Relato)

Es la despedida de soltero de uno de los del grupo. Amigos desde críos. Lo llamamos despedida de soltero porque nos vamos a pegar una fiesta todos juntos antes de su boda, pero nada que ver con una despedida. Por votación y a mi pesar se decidió el no contratar a una striper. Mi argumentación fue que uno de nosotros follaría seguro pero ni por esas. Así que nos quedó el plan carcamal: cena en restaurante de “nouvelle cousine”, borrachera a base de vino y visita a la discoteca de moda. Y allí nos encontramos un grupo de treintañeros ciegos como cubas y rodeados de chavales y chavalas de no más de veinticinco años. Viendo el poco futuro de la situación decido buscarme la vida por mi cuenta. Pido un whisky con Ginger Ale. Ante la cara de incredulidad de la jovencísima y neumática camarera cambio mi petición a un Gin tonic. Miro a mí alrededor buscando objetivos. Un grupo de tres mujeres llama mi atención y me dirijo hacia ellas con la sonrisa más seductora de la que soy capaz dado mi estado. Presentaciones, sonrisas, conversación insustancial. Invito a una ronda. Dos de ellas van al cuarto de baño. La jugada está hecha. Conversación personal, acercamiento físico, parece que tus amigas se han perdido. Me invita a su casa. Salimos de la discoteca y llamo un taxi. Ella da su dirección. Besos y caricias en el asiento de atrás. El taxista nos espía a través del retrovisor. Llegamos y subimos. Besos y caricias en el ascensor. Entramos a su casa. Nos tomamos la última copa. Besos y caricias en el sofá. Nos desnudamos en el camino hacia la habitación. Sexo en la habitación. Terminamos y se duerme abrazada a mí. Por la mañana me ducharé, desayunaré y le pediré el teléfono. Nunca viene mal otro número de mujer en la agenda.

Despierto. Gritos. De hombre. Desde dentro de la casa. Soy consciente de donde estoy, pero no veo el por qué de esos gritos. Escucho a voces el nombre de la mujer que duerme conmigo. La miro y veo miedo y sorpresa en sus ojos. Me levanto en el instante en que entra un hombre en la habitación. Nos mira a ambos con la cara desencajada por la ira. La situación me supera. A él no, sabe perfectamente lo que hacer. Se dirige hacia mí y antes de que me dé cuenta me tumba de un puñetazo. Noto algo en mi boca. Un diente suelto. El sabor ferroso de la sangre. Sigue golpeándome mientras estoy en el suelo. Está a horcajadas encima mía mientras me golpea la cara una y otra vez. Escucho los lloros de ella y los insultos de él. Luego no escucho nada. Sólo un pitido agudo en ambos oídos. No veo, no siento. He superado el umbral del dolor. Sé que todo se acaba. Que es el fin. El marido llegó por sorpresa del viaje.

Saludos

viernes, 31 de octubre de 2008

XXVII

-"Mientras los tímidos reflexionan los valientes van, triunfan y vuelven" Proverbio griego

-"Yo hace por lo menos un año que no me sueno la nariz"

-"This is your moment and every single minute you spend trying to hold onto it cause you may never get it again" Eminem - Till' I Colapse feat. Nate Dogg

-"Sólo son unos pocos los que miran por los demás"

Saludos

lunes, 27 de octubre de 2008

El pan nuestro de cada salida nocturna

"No por falta de oportunidades"
Me dicen eso y se me queda cara de estúpido, esbozo una sonrisilla y contesto un escueto "Ya"
Entonces, ¿por qué?
Es la pregunta que me he hecho cientos de veces y, a pesar de haberla contestado otras tantas, sigue sin explicación.
Tengo una contestación entre divertida y autoflagelante para cuando me lo reprochan: una vez cada cierto tiempo, cuando varios planetas se alinean... Los que me conocen saben que no va a ningún lado y me dejan por imposible. Yo me dejé por imposible hace años.
No es algo genético. En mi propia casa tengo la prueba. De repente y sin motivo aparente pasó de la noche al día.
Lo que está claro es que a mi el alcohol no me ayuda a la hora de cambiar. Mi maravillosa mente no desconecta ese botón en ningún momento ni bajo ninguna circunstancia. Bueno si, una vez cada cierto tiempo, cuando varios planetas se alinean...
Pero eso no lleva a ningún lado.
En mi hombro derecho un pequeño yo vestido con vaqueros y una camiseta roja (nunca me disfrazo así que mis alucinaciones metafóricas tampoco lo van a hacer, y menos de demonio) me dice que no lo voy a conseguir, que me van a largar de malas maneras y regresaré al punto de partida humillado y deprimido. En mi hombro izquierdo otro pequeño yo vestido con vaqueros y camiseta blanca le da la razón.
En un capítulo de Los Simpson, Homer les dice a sus hijos "os habéis esforzado y que habéis conseguido: nada. La lección es: no os esforcéis" Y esto, cuanto menos, es un esfuerzo mental.
También me gusta decir que estoy intentando cambiar las reglas del juego, que tal y como está montado estamos en posición de inferioridad, que no es nada óptimo para ninguno de los dos bandos que funcione así, pero parece que las hormonas del resto de mis compañeros de género pueden más que mis argumentaciones. Y es lógico.
Muchas veces me han dicho lo buenas que son mis cartas, sé que no como halago barato sino como inyección de moral, pero cuando sólo asientes, afirmas y, en caso de que te pregunten ese temido "y ¿entonces?", sólo contestas "yo que sé" es que, simplemente, ese juego no es para ti.
"No por falta de oportunidades"
Esta sentencia ronda mi cabeza desde esa fatídica noche en la que esta frase era aplicable a ambos.
Querido amigo, es por falta de agallas. Joder.
Saludos

domingo, 19 de octubre de 2008

XXVI

-"De todos modos no estaba diciendo nada demasiado interesante"

-"Ponte una camiseta y después nos pides"

-"She don't know she's the light of my life, no, she don't" Outlandish - Aicha

-Nunca unos pocos metros fueron tan larga distancia.

Saludos

miércoles, 15 de octubre de 2008

Recordando: Las consecuencias de mis actos (Relato)

Nunca he soportado a la gente que no es capaz de afrontar las consecuencias de sus actos. Me refiero a ese tipo de gente que, después de haber pegado a su mujer o sus hijos, o después de haber atropellado a alguien con su coche último modelo, cuando están delante de un juez se escudan en que estaban borrachos o drogados para ver reducidas sus condenas. Es algo que me revienta por dentro. Si tuviste los huevos de hacerlo ten los huevos de ser consecuente con tu acción. Pero esto, por ahora, no viene al caso.
La cuestión es que, cuando me di cuenta, iban andando los dos unos metros por delante mía. No me habían visto. No sé de dónde habían salido pero estaban de espaldas a mí. Nunca nos habían presentado pero ambos sabían quien era yo al igual que yo sabía quienes eran ellos. Y lo más importante: en su momento me habían faltado al respeto.
Quizá no lo habían hecho intencionadamente pero, quieras o no, lo que haces lo has hecho. Quizá para ellos lo que hicieron no era una falta de respeto; pero para mi, que era el afectado, sí lo era y eso es lo que importa. Sí es verdad que no me lo habían hecho directamente pero, a mi modo de ver, cuando le faltas el respeto a un amigo mío me lo estás faltando a mi. Y eso es ley.
Mi primer instinto fue el de calmarme. Relajarme. Respiración profunda, contar hasta diez y todo ese rollo. Cualquier cosa que hiciese de las que se me estaban ocurriendo no podía traerme más que problemas. Y ahí estaba las decisión: honor o problemas. Para mi estaba claro, pero mi gente, mi familia, mis amigos no lo comprenderían. Lo verían desproporcionado. Fuera de toda ética humana. Ahí enfrente mía seguían los dos, actuando como dos perfectos subnormales. Riéndose a carcajadas como niñas colegialas a la hora del recreo. Pegándole patadas a una botella de plástico como si tuviesen cinco años. Con su actitud de pasotismo e inocencia. Supongo que eso fue la gota que colmó el vaso.
Sentí como la rabia me recorría el cuerpo, nublándome la vista, obcecándome en mis objetivos. Ultra-violencia. Una nueva naranja mecánica. Cogí un ladrillo de una obra cercana. Al primero de ellos le hundí la sien derecha de un golpe. Fue curioso comprobar como su cabeza y el ladrillo se quebraron al unísono con el impacto. Ambas cosas la misma fragilidad. Para cuando el segundo se quiso girar ya le había clavado el ladrillo roto en el cuello. Saqué el paquete de tabaco y encendí un cigarrillo. La nicotina me relajó el pulso. Mientras esperaba a la policía les vi como se atragantaban con su propia sangre. Vi como reducían el ritmo y fuerza de su respiración. Vi como morían.
Mientras esperaba a la policía fumaba un cigarrillo y pensaba en que nunca había soportado a la gente que no es capaz de afrontar las consecuencias de sus actos...

Saludos

lunes, 6 de octubre de 2008

XXV

-Nada es imposible, sólo hay cosas muy difíciles.

-"De hecho no estamos como para hacer nada"

-Ataraxia: tranquilidad, serenidad e imperturbabilidad en relación con el alma, la razón y los sentimientos.

-"Si te meas encima el calorcito no te dura mucho tiempo" La noche es nuestra

Saludos

sábado, 4 de octubre de 2008

Sistemas financieros

No puedo dejar de pensar. Intento escuchar lo que dice, leer la pantalla que nos pone delante pero va tan lento, le da demasiadas vueltas a algo que se entiende a la primera, que no puedo dejar de pensar.
Las pequeñas novedades que se están materializando en mi vida me insuflan entusiasmo. Sin embargo, las cosas que no cambian me siguen molestando. Esto es porque me gustaría que cambiasen, quizá no porque deban hacerlo. Es el clásico no eres tu, soy yo aplicado a mí contra mi vida.
Todo me parece cada vez más falso, todo me cansa cada vez más, pero pienso en ese proyecto que no sé donde puede acabar, aunque parece tener un gran futuro independientemente de mi continuidad a largo plazo. Me quedo con que hoy día estoy dentro, soy parte de ello y voy a ayudar a su crecimiento.
Vuelvo a escuchar y está diciendo algo que sé, está explicando algo que está escrito en la pantalla. Es reiterativo. Cambia la pantalla, leo rápido y estoy de vuelta.
Parece que me quejo demasiado. A mi modo de ver no es una queja, no voy llorando por los rincones, es mi punto de vista sobre las cosas.
Todo esto no va a ningún lado. Son poco más que palabras con un orden lógico y que quieren decir lo que se lee. No es nada profundo y apenas es interesante. Pero para mí es necesario, es mi terapia psicológica. Son necesarias las mediocridades para, por comparación, apreciar la calidad.
Saludos

lunes, 22 de septiembre de 2008

XXIV

-"Eso era un sordo con un ciego"

-"And I'm grindin' until I'm tired and you ain't grindin' until you die so I'm grinding with my eyes wide looking to find a way through the day, the life of the night. Dear lord you've taken so many of my people I'm just wondering why you haven't taken my life like what the hell am I doing right?" The Game - My Life feat. Lil' Wayne

-"Nadie sabía qué era la Rusia, y todos pensaban en la yegua roja de la tahona, a la que llamaban así. Pero aquello no tenía sentido. Tampoco lo tenía nada de lo que pasaba en el pueblo" Ramón J. Sénder - Réquiem por un campesino español

-"Nadie lloraba y nadie reía en el pueblo. Mosén Millán pensaba que sin risa y sin llanto la vida podía ser horrible como una pesadilla" Ramón J. Sénder - Réquiem por un campesino español

Saludos

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Fluir

Al principio lo haces por los demás más que por ti mismo. Intentas agradar y, aunque son cosas con las que te identificas, no son las cosas que más te llenan. Son tuyas, pero no completamente. Tienen cierta superficialidad que ahora no compartes. Es como la sensación de desarraigo de un emigrante: aunque esté bien tu satisfacción no es plena. Y no hablemos de la forma; no hay filtro: tal como surgen, las expones. Escribir como se habla. No hay estilo.
Llega un momento en que lo haces porque sí, ya es parte de tu vida. No es rutina pero es costumbre. Estás desencantado contigo mismo. Defraudas tus propias expectativas. Todo lo que creías poder ploasmar se quedan en esbozos de digestión rápida, como anécdotas, mucho menos de lo que deberían ser. Eres infiel a la esencia que sabes dentro de ti. El estilo que estabas puliendo queda ensombrecido por la monotonía de ponerlo en práctica. No encuentras motivación ni en ti ni en los demás. La inspiración no te abandona, desaparce por no usarla.
Al final, al principio de una nueva época, lo haces porque quieres, porque te gusta. Si a los demás les gusta tu alegría es doble. Es lo que llevabas dentro sacado fuera y depurado, sin excepción, sin más autocensura que tu gusto y la posible ofensa ajena. Lo que quieres decir, lo que quieres contar dicho y contado como te parece, como quieres, como te gusta y como necesitas. El estilo está ahí, lo notas, lo has alcanzado y lo muestras palabra tras palabra, porque cada palabra vale y significa algo más de lo que pone cuando está junto a otras.
Siempre llega. Es cuestión de práctica, intentarlo una y otra vez hasta que quedas contento con lo que haces, sobre todo por como lo haces.
Y compartirlo sienta genial.
Saludos