domingo 5 de julio de 2009

Recordando: Sin alternativa (Relato)

Sus ojos mostraban una tristeza tan profunda como su convencimiento de que no le quedaba otra cosa que hacer. Toda su tensión estaba cargada en el ceño fruncido aunque a simple vista hubiese parecido que denotaba extrañeza. Y en cierta parte era así. Estaba en sus cabales, todo esto no era fruto de la locura. Como persona racional que siempre había sido este fin se antojaba como el único modo posible, pero no por ello dejaba de sorprenderle el haber llegado a ese punto. Los caminos del Señor son inescrutables dicen.
Sus manos le temblaban por los nervios. Las sacudió para ahogar el temblor. Pero era inútil. El temblor no procedía de los músculos, sino del corazón. Latía por todas las veces que no latería en el futuro. Tenía un redoble de tambor dentro de su cuerpo. Toda una tamborrada. Parecía que quería abandonar el barco naufragado en el que se había convertido su cuerpo. Irónicamente si su corazón en vez de latir más deprisa se hubiera parado todo se habría acelerado. Otra cosa que no le salía bien. Ni en esos momentos la suerte jugaba a su favor.
El plateado revolver descansaba apoyado en la mesa frente a la que se encontraba sentado. Recuerdo familiar. Eso le habían dicho. Una bala a su lado puesta en pie. Lo único que permanecía en pie en su vida. Abrió el revolver y colocó la bala en el tambor. Lo hizo girar y lo cerró sin mirar.
Mientras acercaba el revolver a su cabeza el tiempo se ralentizó como una fluctuación en el continuo espacio-tiempo. Ciencia-ficción. Totalmente alejado de su cruda y real existencia. No notó el frío cañón apoyándose en su sien. Sus sentidos estaban bloqueados. Nada estaba oscuro a su alrededor pero solo podía ver su mano izquierda sobre la mesa. Suponía que había ruido a su alrededor pero no escuchaba nada. “¿A qué esperas? No controlas la posibilidad de salvarte” Sus pensamientos también estaban fuera de su dominio. Su último acto consciente fue apretar el gatillo.
No pudo escuchar la detonación producida por el percutor golpeando la bala, disparándola. Casi instantáneamente estaba formando un charco de sangre en el suelo.
Gritos y discusiones. Los que habían apostado que moría al primer gatillazo reclamaban su dinero.
El grupo de personas que habían apostado sobre su vida y muerte solo habían dejado libre el espacio situado a la izquierda del ahora cadáver. La bala podía atravesar su cabeza y herirles, por no hablar de la salpicadura de sangre. Los fajos de billetes viajaban de mano en mano. Deudas saldadas. No es bueno tener deudas.
El muerto era un pobre diablo. Alguien que lo único que tenía que perder era la vida porque no le quedaba nada. El dinero que le prometieron en caso de salir vivo suponía para él un pulmón con el que arrastrar su vida durante algo más de tiempo. Sabía de primera mano que no era bueno tener deudas. Esas deudas le habían llevado hasta allí.
Precisamente por ser lo único que le quedaba se aferraba a la vida, hasta que solo pudo jugársela para mantenerla. Pero ni siquiera en ese último momento la suerte jugó a su favor.

Saludos

lunes 29 de junio de 2009

El Limbo (Relato)

Visto desde fuera ya podías imaginar el tipo de bar que te encontrarías al entrar. La fachada era de ladrillo visto, llena de firmas y graffitis de baja calidad artística y dudoso gusto estético. Un amplio ventanal cubierto por una vidriera de ese cristal traslúcido que siempre parece estar sucio y deja pasar poca cantidad de luz permitía adivinar bultos y formas en el interior. Sin embargo el nombre del bar, escrito sobre un tablón de madera con letras del tamaño de una mano y en un color que en otro tiempo se habría definido como rojo, hacía vagar la imaginación hacia un pasado en el que quizá el local había gozado de más lustre. Su nombre era Limbo.
Tan poco llamativo era el exterior como el interior. La definición de la palabra tugurio nunca se había aproximado tanto a la realidad como con aquel sitio. El local era alargado, con una barra junto con sus respectivos taburetes ocupando uno de los laterales en toda su longitud y varias mesas con no más de tres sillas en cada una de ellas. Las paredes eran negruzcas, aunque anteriormente habían tenido un color oliva, excepto la pared que ocupaba la barra, que se encontraba cubierta por un largo espejo desconchado en distintos puntos y lo suficientemente sucio en el resto de su superficie como para devolver un reflejo brumoso del que intentase mirarse en él.
Cuando entrabas en el Limbo toda la concurrencia se giraba cansinamente bien para reconocer a uno de los habituales, bien para asombrarse (aunque sin demasiada expresividad) ante la presencia de un nuevo cliente. Tras esta formalidad cada cual volvía a sus quehaceres, aunque llamar quehacer a mirar el vaso con la cabeza gacha y recoger el cigarro del cenicero pueda parecer una exageración.
Allí nadie hablaba. Las únicas palabras que se oían correspondían a las peticiones de nuevas copas o al cobro de cuentas, los únicos sonidos toses y tragos y, eventualmente, la caja registradora abriéndose y cerrándose.
Una densa nube de humo de tabaco llenaba la estancia independientemente del número de parroquianos que se encontrasen dentro del Limbo en ese momento. Era como si esa humareda fuese parte del local, como si cada visitante hubiese dejado parte de su alma en ese sitio y en su conjunto fuesen visibles. Una sensación de pesadumbre te acompañaba cada segundo que pasabas allí. Sentías que una parte de ti se iba drenando poco a poco para quedarse y formar parte de ese ente indefinible en el que se había convertido el Limbo.
Cuando salías notabas de nuevo los ojos de todos los bebedores clavarse en tu espalda como miran los presos al que ha cumplido su condena y sale por la puerta que al resto no le está permitido franquear. Al pasar el quicio te parecía abandonar un universo en el que el único consuelo para sus habitantes fuese formar parte de una congregación en la que todos se conociesen portadores de miserias pero no pudiesen demostrarlas ni compartirlas.
Hace años que el Limbo no existe. El dueño, el barman que anónimamente servía copa tras copa, vendió el local cuando la zona comenzó a entrar en auge. Hoy día es un bar de moda en el que la gente que se cree a la moda se grita al oído porque la música está demasiado fuerte.
Pero eso a quién le importa. Sólo es un bar más.

Saludos

lunes 22 de junio de 2009

Futuro

Nunca se sabe donde vamos a acabar. Podemos montar proyectos mentales de futuro: qué estudiar, dónde estudiar, de qué trabajar, dónde trabajar, dónde vivir, dónde envejecer. Castillos de naipes. Luego la vida, nuestras aptitudes, la proyección de ellas que sacamos al exterior y la suerte nos llevan por cualquier otro camino. Quizá no el que elegimos o el que teníamos planeado, pero no necesariamente malo o peor, aunque si posiblemente frustrante por nuestra incapacidad de conseguir lo que esperábamos.
Una sola cosa es tangible en ese incierto y borroso futuro son las personas que queremos que formen parte de él. Lo único necesario es comunicación. Y vivimos en la era de la comunicación: cada vez más variada, más accesible, más barata, más fácil, más útil.
El problema, como siempre, serán las personas. Equivocarte en tu apuesta. Que esa gente con la que hoy cuentas sea con la que pondrás contar en el futuro no dependerá solo de ti (todo sería más sencillo si pudiésemos controlarlo) sino que dependerá también de esas personas, personas con su propia visión de su futuro en la que puedes no entrar.
Y aquí no valen promesas, juramentos o buenas intenciones envueltas en vapores de alcohol.
Aquí vale una realidad que se demuestra cuando se tiene que demostrar, no cuando queda bien. Esto no es política. Esto no son fotos estrechándonos las manos mientras sonreímos a la cámara.
Hay vínculos que van más allá de las palabras, que superan kilómetros y épocas en blanco. Sólo es cuestión de construirlos y mantenerlos. Y siempre os encontraréis quien no haga ni el más mínimo esfuerzo para ello.
Saludos

miércoles 17 de junio de 2009

Queso (Relato)

-¿No te gustarán los quesos mini Babybel?

-¿Cómo...?

-Pregunto si te gustan los quesos mini Babybel.

-¿Y esa pregunta a qué viene?

-Esa pregunta es muy importante para mi. Por muy atractiva que seas (que de hecho lo eres) si te gustasen los quesos mini Babybel me daría la vuelta y me iría.

-Pero eso es una estupidez.- eso dijo mientras comenzaba a esbozarse una sonrisa en su cara.

-Comprendo que te parezca una estupidez, pero para mi es primordial que a las personas con las que hablo no les gusten los quesos mini Babybel. Es más, por esa puerta podría entrar Giselle Bundchen, Ariadne Artiles o cualquier otro bellezón que, si entrase comiéndose un queso mini Babybel (cosa altamente improbable pero imagínalo) me acercaría a ella y le gritaría: ¡¡¿¿Pero que mierda te pasa??!! ¡¡Come algún puto queso de verdad, no esa basura plasticosa!! para acto seguido salir por la puerta indignado.

No pudo contener la risa por más tiempo. Siempre me resultó difícil la primera frase. A partir de aquí bastaba con ser yo.

Saludos

martes 9 de junio de 2009

Carga

El tiempo parece deslizarse perezoso durante el día pero cuando quieres darte cuenta han volado las horas, dejando tras de si un rastro de falta de productividad alarmante.
Apelas a tu conciencia, dándole órdenes estrictas para el cumplimiento de una serie de tareas pero te das cuenta de que nunca tuviste conciencia y en realidad estabas arrojando monedas a un pozo de los deseos.
Todo te produce desgana. Todo te produce desgana. Todo te produce desgana. Todo te produce desgana. Todo te produce desgana. Hasta pensar frases nuevas.
Intentas desconectar con divertimentos variados, pero se han convertido en una rutina absorvente de la que, más que disfrutar, realizas por inercia, porque crees que es lo que te toca hacer, porque te a va a sentar bien para reunir fuerzas. En realidad estas viajando sin disfrutar el paisaje y llegas a una ciudad totalmente desconocida sin nociones del idioma y sin reserva de hotel.
Pero al final siempre vuelves a sentarte, lees, relees, subrayas, marcas, esquematizas, resumes y te das cuenta de que cunde, de que no es trabajo, de que esto es mejor que nada (a falta de un trabajo en el que paguen por leer) y de que lo duro vendrá después.
Además la música siempre ayuda.
Saludos

sábado 30 de mayo de 2009

XLI

-"¿De qué valen las canciones que no dicen nada?¿De que vale el amor sin ganas?" Los Delinqüentes - ¿Quien es más poderoso el aire o el fuego? con Julieta Venegas

-"In my shoes, just to see what it's like to be me I'll be you, let's trade shoes just to see what it'd like to feel your pain, you feel mine, go inside each other's minds just to see, what we find, look at shit thru each others eyes" Eminem - Beautiful

-"Para ser popular hay que ser mediocre" Oscar Wilde - El retrato de Dorian Gray

-"Que yo no voy al Rocío que no, que yo no voy al Rocío porque el polvo que levantan los bueyes no me deja ver el camino" Mártires del compás - Sevillanas Billy

Saludos

sábado 23 de mayo de 2009

Recordando: Conversación de coche

La conversación que estoy a punto de relataros es una de las muchas similares que ocurren frecuentemente en mi vida. Aunque cuando la leáis posiblemente penséis que realmente no ocurrió os aseguro que es totalmente verídica y yo era uno de los contertulios. Si que es verdad que las palabras no sean las exactas pero lo que voy a escribir es lo que se dijo en ese momento (palabra arriba, palabra abajo).
Primero la situación. Iba con un amigo en su coche. Habíamos terminado las clases y volvíamos a casa. Bajábamos por una calle de dos carriles con dos direcciones. De repente, delante nuestra cruza un hombre corriendo con un casco de moto en la cabeza y un dvd en la mano. Este hombre había aparcado su moto en un lado de la calle y cruzaba a un videoclub situado en la acera contraria. Por supuesto cruzaba por donde no hay paso de peatones. Y en ese instante comencé esta conversación:
- No ves el tío ese cruzando así por la cara. Y si estás descuidado y lo atropellas te buscas la ruina.
- Por lo menos lleva el casco. Así se haría menos daño.
- Eso si es verdad. Seguramente sea la manera más segura de atropellar a alguien que yo haya visto.
- Como mucho podría partirse una pierna o un brazo al caer.
- No creo, vamos lentos.- Tras decir esto empecé a calibrar que hubiera pasado si realmente lo hubiésemos arrollado involuntariamente y se me ocurrió lo siguiente- Lo que si podría pasar es que al no hacerse daño se levante, se quite el casco y empiece a golpear el coche con él y luego venga a darte también a ti.
- ¡Qué va! Yo cojo la llave de los tornillos de las ruedas y listo.
- Pero si el tío se levanta no te va a dar tiempo a quitarte el cinturón, salir del coche, abrir el maletero y sacar la llave. Le da tiempo a darte con el casco unas pocas de veces en ese tiempo.
- ¡Qué va! Nada más atropellarle voy directamente al maletero a coger la llave.
Como podéis comprobar la conversación iba desfasando poco a poco (sin ningún tipo de maldad, eso si) pero vi la escapatoria oportuna para zanjarla definitivamente:
- Es decir, tu idea es, delante de decenas de testigos, tanto peatones como dependientes de tiendas e incluso pasajeros de otros coches, en caso de haber arrollado a esa persona, salir a toda prisa del coche para coger una llave de hierro por si el accidentado se levanta. No te dejaría en una buena situación ese modo de actuar.
No le quedó más remedio que mirarme con cara de “has conseguido que me pille el toro” y con la sonrisa que todos conocemos.
Saludos

viernes 15 de mayo de 2009

Verdad

¿Cual es la verdad que se esconde detrás de cada mentira?
¿Cuales son los motivos que tenemos para traicionar la confianza de los demás?
¿Como es posible construir una vida sobre un montón de nada?
¿De qué valen tus palabras cuando todo lo que dices no es cierto?
Nos acostumbramos a mentir y lo acabamos viendo como una cosa normal.
A una mentira, cuando queremos suavizarla la llamamos mentira piadosa. En realidad adornamos una mentira con un concepto falso. Nunca debería haber piedad en cambiar la realidad. Crueldad y sinceridad pueden ser lo mismo, pero son algo, están unidas a a realidad, no son invenciones surgidas de la necesidad.
La mentira sólo puede llevarte a mentiras cada vez más grandes, añadiendo peso a una conciencia que, aún negando su existencia, tenemos.
La verdad os hará libres. Un dogma de fe sustentado en una verdad innegable.
Cuando mentimos intentamos evitar ser nosotros. Mentimos porque nos gustaría ser otra persona, una mejor de lo que creemos poder ser. No somos conscientes que en la verdad está la bondad, la elevación moral de la persona.
Pero nos criamos con la mentira. No dejan de decirnos que todo el mundo miente y lo asimilamos como algo inevitable hasta para nosotros mismos. Nos dejamos atrapar por un mundo que despreciamos pero que resulta socialmente conveniente. Apariencias.
No me fío, todo es mentira. ¿Por qué fiarse del reloj si cada vez que lo miras señala una cosa distinta?
Y así continuamos alimentando a la bestia. Como si fuera lo que hubiese que hacer.
Saludos.

P.D. "And he never lies cause he never said anything at all" Lupe Fiasco - The Instrumental feat. Jonah Matranga

jueves 7 de mayo de 2009

Úsame (Relato)

Imagina que llevo colgado un cartel que diga Úsame. Imagina que a mi espalda tengo serigrafiado un prospecto con mis instrucciones de uso. Unas instrucciones en la que se explica que puedo servirte para lo que quieras, que puedo ser lo que quieras para ti.
¿Quieres alguien con quien hablar, alguien al que contar tu día a día, con sus penas y sus alegrías, alguien al que llorarle en el hombro por los reveses de la vida y con quien compartir risas en los momentos de euforia, alguien con quien hacer cualquier cosa por insulsa o aburrida que le parezca al resto del mundo, alguien con el que simplemente sentarte a tomar un café una tarde de domingo en una terraza al sol?¿Quieres un amigo?
¿Quieres alguien con el que puedas dormir abrazada, alguien con el que cambiar la rutina, alguien con el que viajar, alguien al que te apetezca presentarle a tu familia y amigos, alguien que te acompañe a bodas, bautizos, comuniones y cualquier otro tipo de evento social, alguien con el que ser solo tu y yo y yo y tu hasta que no te quede nada más, alguien que te traiga el desayuno a la cama, alguien con el que hacer el amor sobre pétalos de rosa después de haber bebido champán y comido fresas?¿Quieres una pareja?
¿Quieres alguien con el practicar sexo por puro placer, alguien que convertir en esclavo, alguien con el que cumplir tus fantasías más obscenas, alguien con el que no tener más compromiso que el exclusivamente físico, alguien al que tratar como un perro y que siempre vuelva a ti, alguien al que pedir que te haga eso que nunca le pediste a nadie que te hiciera?¿Quieres un amante?
¿Quieres alguien al que pedir apuntes, alguien con el que sentarte en clase, alguien con el que ir a estudiar a la biblioteca, alguien con el que hacer trabajos, alguien que te explique lo que no comprendas, alguien con el que tener conversaciones insustanciales, alguien al que no volver a ver tras graduarte y dejar la facultad?¿Quieres un compañero de estudios?
¿Quieres alguien que te recomiendo libros, películas o música, alguien que te proporcione drogas cundo quieras consumir con tus amistades, alguien al que saludar solo cuando te lo encuentres ocasionalmente, alguien del que solo acordarte cundo ves un evento en el Facebook o en el Tuenti cuando se acerca su cumpleaños, alguien al que simplemente tener en la agenda del móvil o entre tu lista de contactos del Messenger?¿Quieres un conocido?
¿Quieres alguien que, en el caso de compartir grupo sanguíneo, sea tu banco de órganos?¿Quieres un donante?
¿Quieres alguien que te corte el césped, alguien que te haga los recados, alguien que te lleve en coche donde necesites, alguien que haga la chapuzas que necesite tu casa, alguien que arregle todos tus trámites burocráticos, alguien que siempre te llame de usted?¿Quieres un criado?
¿Quieres alguien que te envía flores y bombones con tarjetas sin remitente, alguien que te siga donde vayas solo para verte, alguien que te apoyo como lo haría un seguidor de cualquier equipo deportivo, alguien que tenga su habitación empapelada de fotos tuyas, alguien que te tenga de salvapantallas en todos sus aparatos electrónicos?¿Quieres un admirador?
¿No te das cuenta de que en realidad te ofrezco esto porque deseo formar parte de tu vida, por poco valiosa o importante que esa forma sea?

Saludos

domingo 26 de abril de 2009

Melómano

Me gusta la música a un volumen alto, considerable. No estruendoso pero sí potente. Eso sí, sólo en altavoces. Hay que cuidar los oídos con el volumen de los auriculares.

La sucesión de canciones es lo más parecido a una montaña rusa que tienes en casa. Subidas y bajadas convertidas en bpm's. Decibelios azotando tu cara como viento.

Pasar de (Get Off Your) High Horse Lady de Oasis a Efectos vocales de Nach es imposible en cualquier bar, pub, garito, sala o discoteca. Por eso, en general, no me gusta estar en ellos. Porque además allí la música es estruendo. Y encima mala (o al menos no de mi agrado).

Aleatorio. Una palabra, un concepto sin el que la vida se me haría cuesta arriba. Que suene lo que quiera. Todo me gusta. Para algo he seleccionado esta música. Daylight de Coldplay da pie a nuevos pensamientos relacionados.

La tecnología fomenta el descubrimiento de nueva música. Ansías llenar la memoria que le queda libre a tu reproductor de música. Amplías tus fronteras musicales. Grupos de los que antes reconocías que hacían buena música ahora los llevas contigo y los escuchas. También redescubres grupos que habías dejado de escuchar por una cuestión de preferencias y límite de capacidad. Trust In You de The Offspring ha hecho que me de cuenta de esto último.

Y este recorrido mental acaba con Libertad es la ley de Sicario

Saludos